“Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará” (Mt 16,18)
- ¿Qué nos sugiere el hecho de que Jesús haya decidido dar a Simón el nombre de Pedro, es decir “Roca”?
- ¿Esa denominación de Pedro es un obstáculo para reconocer a Jesús como “la piedra angular que desecharon los constructores” (Hech 4,11)?
- ¿Esa elección de Simón Pedro nos ayuda a nosotros a comprender la dimensión humana y divina de la Iglesia?
- ¿Cómo hemos de comportarnos si somos piedras vivas que Dios ha elegido para construir un templo espiritual (1 Pe 2,5-9)?
- ¿En este momento concreto de la historia percibimos de alguna manera la fuerza y el poder del infierno?
- ¿Qué exige de cada uno de nosotros esa frase con la que Jesús asegura que el poder del infierno no podrá derrotar a su Iglesia?
- ¿Y yo cómo vivo mi pertenencia a esa comunidad de la Iglesia que Jesús quiso vincular a la persona y la misión de Simón Pedro?







