“No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt 4,4)
- Convertir las piedras en panes. ¿No es esa la propuesta que nos dirigen todos los que tratan de manejarnos y someternos a su voluntad y a sus proyectos?
- ¿Es posible confundir la felicidad con una estupenda satisfacción que llegaría por arte de magia, sin requerir nuestro esfuerzo?
- ¿Qué ocurre cuando las piedras siguen siendo piedras, a pesar de las brillantes promesas de nuestros presuntos liberadores?
- ¿Y por qué sigue habiendo tantas personas que mueren de hambre cuando se nos dice que es posible conseguir el pan de una forma tan fácil?
- ¿Qué significaría en este tiempo y en esta sociedad esa respuesta con la que Jesús asegura que no solo de pan vive el hombre?
- ¿De verdad estamos convencidos de que hemos de buscar continuamente el alimento en la palabra que sale de la boca de Dios?
- ¿Y yo procuro alimentar mi hambre y mi insatisfacción acudiendo cada día a la Palabra de Dios?







