En la audiencia general de este 20 de agosto, el papa León XIV ha meditado sobre el gesto de Jesús en la última cena, que ofreció el pan incluso a quien lo traicionaba. El Pontífice ha subrayado que el perdón nace como don gratuito. «El verdadero perdón no espera al arrepentimiento, se ofrece primero».
En el marco del Jubileo de la Esperanza, León XIV ha situado a los fieles ante un instante que desarma: la Última Cena, esa mesa en la que Jesús tendió la mano incluso a Judas. En ese gesto sencillo y profundo —un pan compartido, una mirada que no abandonó— late la esencia de un amor que no se rindió ante la traición.
El Papa lo ha explicado con claridad espiritual: no se trata de un gesto ingenuo, sino de una elección consciente, de un perdón que se ha ofrecido antes de ser pedido. «Un amor que no se arresta delante del rechazo, de la decepción, ni siquiera de la ingratitud». Y lo ha hecho personal: en nuestras propias «noches» —la traición, el dolor, el abandono—, ese mismo perdón nos ha liberado. No significa negar lo que duele, sino impedir que el rencor decida nuestro futuro. «El verdadero perdón no espera el arrepentimiento, sino que se ofrece primero, don gratuito, incluso antes de ser acogido», ha recordado el Pontífice.
Una jornada por la paz
Además de su reflexión sobre el perdón, León XIV ha anunciado una jornada de ayuno y oración por la paz que se celebrará el viernes 22 de agosto, en memoria de la Virgen María Reina, abogada de la paz. El Pontífice ha invitado a todos los fieles a unirse a este gesto como una respuesta concreta a los conflictos que marcan la actualidad, desde Tierra Santa hasta Ucrania, pasando por otras regiones del mundo afectadas por la violencia y la guerra.
El Papa ha subrayado que esta jornada no se limita a un acto simbólico, sino que busca transformar la oración en compromiso: una oportunidad para que la fe se traduzca en conciencia y acción. Ha recordado que, así como el perdón de Jesús ofrece luz en la oscuridad de la traición, la oración por la paz puede abrir caminos de reconciliación en medio de la división y el sufrimiento.
Con esta catequesis y esta convocatoria, León XIV ha querido mostrar que el perdón y la paz no son meras ideas, sino actitudes que sostienen la vida cristiana y la convivencia humana. Solo desde la gratuidad del perdón se puede recomenzar y construir un mundo más justo y reconciliado.








