El Papa les ha dado las claves para un buen gobierno: escucha, corresponsabilidad, transparencia, cercanía y discernimiento
El papa León XIV ha recibido este jueves en el Vaticano a los participantes en el Capítulo General de los Legionarios de Cristo, ocasión en la que ha recordado, en línea con uno de los temas centrales del capítulo, que «la autoridad en la vida religiosa no se entiende como dominio, sino como servicio espiritual».
«Su ejercicio debe manifestarse en el «arte del acompañamiento, para aprender a quitarse las sandalias ante la tierra sagrada del otro. […] Con una mirada respetuosa y llena de compasión, pero que al mismo tiempo sane, libere y aliente a madurar en la vida cristiana» (Evangelii gaudium, 169). La autoridad en la vida religiosa está también al servicio de la animación de la vida común, centrándola en Cristo y orientándola hacia la plenitud de la vida en Él, evitando toda forma de control que no respete la dignidad y la libertad de las personas», ha subrayado en un profundo discurso.
En este ámbito, el de gobierno, León XIV ha explicado que entre las tareas fundamentales se encuentra la promoción de la fidelidad al carisma y que, por tanto, es necesario un estilo de gobierno «caracterizado por la escucha mutua, la corresponsabilidad, la transparencia, la cercanía fraterna y el discernimiento comunitario».
Y ha agregado: «Un buen gobierno, en lugar de concentrarlo todo en sí mismo, fomenta la subsidiariedad y la participación responsable de todos los miembros de la comunidad».
Carisma
Otra de las claves planteadas por el Papa tiene que ver con el carisma: «El carisma es un don del Espíritu Santo. Cada instituto y cada uno de sus miembros están llamados a encarnarlo personalmente y en comunidad, en un continuo proceso de profundización de la propia identidad que los sitúa y los define dentro de la Iglesia y de la sociedad. Este camino constituye, a su vez, una aportación valiosa para la Iglesia en su conjunto y, de modo particular, para la familia espiritual del Regnum Christi».
Diversidad
Un carisma, y aquí ha apuntado otra idea fuerza, que no se ve debilitado por la diversidad de formas, estilo y acentos. «No se debe temer la pluralidad, sino acogerla y discernirla, y permitir que se exprese para responder con mayor transparencia y fidelidad a la llamada de Dios. «Al igual que en una familia cada miembro posee su propia identidad y misión, también entre ustedes la pluralidad de dones manifiesta la fecundidad del Espíritu y fortalece la misión común», ha añadido.
La unidad, que no uniformidad, ha continuado el Pontífice, también tiene que estar presente en la misión, para ofrecer a Dios tanto a las comunidades de los legionarios como a aquellos que encuentran en el camino de la vida.
«No se trata de eliminar las diferencias, sino de tener la capacidad de armonizar la diversidad en beneficio de todos, aceptando las divergencias como una riqueza y discerniendo juntos los caminos que el Señor nos propone», ha afirmado.
Oración, humildad y libertad
Finalmente, ha animado a todos a seguir viviendo en actitud de oración, humildad y libertad interior, a huir de intereses particulares y regionales. A seguir la voluntad de Dios para su familia religiosa y la para la misión que la Iglesia les ha confiado.
«Que este Capítulo los abra a un tiempo de esperanza. El Señor sigue llamando y enviando; sanando y purificando. Por ello, su tarea consiste en discernir cómo responder con fidelidad al presente que Dios pone en sus manos», ha concluido.








