El Papa recibe a ocho Institutos Religiosos y les insta a la renovación del espíritu misionero y la corresponsabilidad
El Santo Padre León XIV ha recibido esta mañana en el Patio del Palacio Apostólico de las Villas Pontificias de Castel Gandolfo, a los participantes en los Capítulos Generales de ocho Institutos Religiosos. La audiencia ha incluido a miembros del Pontificio Instituto Misiones Extranjeras (PIME), Maestre Pie Filippini, Maestre Pie Venerini, Hijas de la Iglesia, Salesianas Oblatas del Sagrado Corazón, Hermanas Franciscanas Angelines, Instituto Oblatas de Jesús y María, e Hijas de María Religiosas de las Escuelas Pías (Escolapias).
En su discurso, el Papa dio la bienvenida a los Superiores y Superioras Generales, así como a los miembros de los Consejos, en ocasión de sus Capítulos y Asambleas. «Os habéis reunido para rezar, confrontaros y reflexionar juntos sobre lo que el Señor os pide para el futuro», ha señalado el Pontífice. Ha subrayado que los fundadores de estas congregaciones, «dóciles a la acción del Espíritu Santo, os han dejado en herencia carismas diversos para la edificación del Cuerpo de Cristo (cfr Ef 4,11-12)», y que la Iglesia les pide el servicio que están desempeñando para que este cuerpo crezca según los designios de Dios.
León XIV ha destacado que cada Instituto encarna aspectos complementarios de la vida y acción del Pueblo de Dios, como «la oferta de sí en unión al Sacrificio de Cristo, la misión ad gentes, el amor a la Iglesia custodiado y transmitido, la educación y la formación de los jóvenes». Ha afirmado que, a pesar de las diferencias, todas estas vías expresan en forma carismática «la única y eterna realidad que las anima todas: el amor de Dios por la humanidad».
El Santo Padre ha elogiado el trabajo de los Capitulares en la relectura de la herencia recibida para actualizar sus contenidos, calificando estas líneas de trabajo como «un don precioso en cuanto fruto del Espíritu». Ha mencionado la importancia de las guías fundamentales formuladas, que incluyen llamados a «renovar un auténtico espíritu misionero, hacer propios los sentimientos “que fueron de Cristo Jesús” (cfr Flp 2,5), radicar la esperanza en Dios (cfr Is 40,31), tener viva en el corazón la llama del Espíritu (cfr 1Ts 5,16-19), promover la paz, cultivar la corresponsabilidad pastoral en las iglesias locales y otro aún».
Finalmente, el Papa León XIV ha animado a los presentes a «renovar y confirmar en todos nosotros la conciencia y la alegría de ser Iglesia», y a «pensar en grande, como piezas únicas de un designio que os supera y os involucra más allá de vuestras propias expectativas: el proyecto de salvación con el que Dios quiere conducir a sí a toda la humanidad, como una sola gran familia». Ha concluido su discurso pidiendo al Señor ser dóciles a la voz de su Espíritu y agradeciendo a los religiosos por su trabajo y «presencia fiel en tantas partes del mundo», impartiéndoles su bendición.








