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León XIV reafirma su convicción de que la protección de los menores es una «dimensión constitutiva» de la misión de la Iglesia

«Cada paso hacia adelante en este camino es un paso hacia Cristo y hacia una Iglesia más evangélica y auténtica», afirmó durante su audiencia a la Comisión Pontifica para la Protección de Menores

El papa León XIV recibió este lunes a los miembros de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores con motivo de su Asamblea Plenaria. Durante su discurso en la Sala del Consistorio, el Pontífice subrayó que el trabajo de este organismo tan importante para la Iglesia no puede ni debe ser concebido como una labor periférica, sino que responde a la esencia misma de la fe católica.

León XIV comenzó su intervención agradeciendo la labor del nuevo presidente, monseñor Thibault Verny, así como del equipo de la comisión, calificando su servicio como «esencial para la vida de la Iglesia y para la construcción de una auténtica cultura del cuidado». El Papa destacó que, siguiendo el preciado legado de Francisco, la prevención de los abusos debe ser entendida como una prioridad absoluta, pues «no es una tarea opcional, sino una dimensión constitutiva de la misión de la Iglesia».

Para el Santo Padre, este compromiso trasciende la mera implementación de normativas técnicas, ya que, según explicó, la verdadera protección no se puede considerar «una obligación impuesta desde fuera, sino una expresión natural de la fe». En este sentido, hizo un llamamiento a un proceso de conversión interna donde «los sufrimientos de los demás sean escuchados y nos muevan a actuar».

Uno de los momentos más profundos de la reflexión fue la insistencia del Papa en colocar a las víctimas en el corazón de toda la acción, reflexión y oración de la Iglesia: «Las experiencias de las víctimas y de los sobrevivientes son puntos de referencia esenciales». Y aunque reconoció que estos testimonios son a menudo dolorosos, defendió que «sacan poderosamente a la luz la verdad y nos enseñan humildad».

De este modo, León XIV señaló que solo a través de este reconocimiento honesto del daño causado se puede construir un futuro sólido, pues «es precisamente mediante el reconocimiento del dolor que se ha causado como se abre un camino creíble de esperanza y renovación».

En el ámbito institucional, el Papa destacó la importancia de la colaboración entre la Comisión y la Sección Disciplinaria del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, buscando que la prevención y la vigilancia actúen de manera «sinérgica y eficaz». Asimismo, resaltó el valor del informe anual de la Comisión, definiéndolo como un «ejercicio de verdad y responsabilidad, así como de esperanza y de prudencia». Según profundizó, la esperanza evita el desánimo, mientras que «la prudencia nos preserva de la improvisación y de la superficialidad».

Mirando finalmente hacia el futuro, León XIV instó a la Iglesia a leer los «signos de los tiempos» y abordar desafíos emergentes como la vulnerabilidad y la «prevención del abuso de menores facilitado por la tecnología en el espacio digital». El objetivo final es la publicación de un marco de líneas-guía universales que fortalezca a todas las Iglesias locales, especialmente a aquellas con menos recursos.

El Papa concluyó recordando que la protección de los más vulnerables no se circunscribe a un «ámbito aislado», sino que se trata de una dimensión que debe atravesar toda la pastoral, la formación y el gobierno de la Iglesia. Para León XIV, cada esfuerzo en este campo tiene un sentido espiritual profundo: «Cada paso hacia adelante en este camino es un paso hacia Cristo y hacia una Iglesia más evangélica y auténtica». Con este mensaje, el Pontífice volvió a reafirmar de manera rotunda su compromiso con una Iglesia que sea, ante todo, un hogar seguro para los más pequeños, donde la caridad y la justicia caminen de la mano.

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