Durante su intervención, el Santo Padre ha destacado la figura del religioso agustino como hombre abierto a la acción de Dios, que hizo un gran bien a la Iglesia y a la sociedad entera
El papa León XIV ha recibido en el Palacio Apostólico del Vaticano a los fieles de la parroquia Santo Tomás de Villanueva, de Alcalá de Henares, en un ambiente de alegría y comunión. Este encuentro, enmarcado en la octava de Navidad y en el contexto de una peregrinación jubilar por el Año Santo de la esperanza que ya va declinando, ha servido para que el Pontífice agradeciera la cercanía de la comunidad española —a la que, se espera con cada vez más fuerza, pueda visitar en nuestro país durante el próximo 2026— y reflexionara sobre la vigencia del testimonio de su santo patrón.
Durante su intervención, el Santo Padre ha destacado la figura del religioso —agustino, como él mismo— en cuanto hombre abierto a la acción de Dios, que hizo un gran bien a la Iglesia y a la sociedad entera. En este sentido, León XIV ha señalado que «en su vida y en sus escritos, él nos revela una incesante búsqueda de la oración continua, es decir, de una santa inquietud por estar en la presencia de Dios a cada momento». Según ha explicado el Pontífice —que ha demostrado ser un gran conocedor de la vida y obras de santo Tomás de Villanueva—, este estilo de vida requiere de una profunda interioridad que permita al creyente vaciarse de sí mismo para dejar obrar al Señor.
De esta forma, frente a un mundo que busca la rapidez y la facilidad, el Papa ha reivindicado la laboriosidad y sobriedad del santo obispo, especialmente durante su etapa universitaria. Así, León XIV ha destacado «su trabajo abnegado y su celo apostólico (que) nos llevan a pensar que debemos reconocer los talentos que hemos recibido y ponerlos al servicio de la comunidad, con esfuerzo y dedicación». Esta invitación, según su explicación, busca que los dones personales se multipliquen siempre en favor de los demás.
Uno de los momentos más significativos del discurso ha sido la mención a la caridad, rasgo por el que santo Tomás de Villanueva es conocido universalmente. El Santo Padre ha recordado a este respecto que «el pobre no es sólo alguien a quien se ayuda, sino la presencia sacramental del Señor». Además, ha agradecido a la parroquia de Alcalá su sensibilidad y los gestos concretos que realizan en este ámbito, animándoles a seguir reconociendo a Cristo en los más necesitados.
Para concluir el encuentro, León XIV ha animado a los presentes a continuar su camino de fe con esperanza: «Queridos peregrinos, los animo a seguir adelante tras las huellas de Cristo; el testimonio de los santos nos alienta y estimula en este apasionante camino». Y, tras rezar el Padrenuestro con los fieles, ha impartido la bendición apostólica, encomendando a toda la comunidad a la protección de Nuestra Señora del Val, patrona de Alcalá.
Por su parte, el obispo diocesano, monseñor Antonio Prieto Lucena, que acompañó a la parroquia en esta audiencia, al salir del Vaticano indicó que «en este lunes de la octava de Navidad, el Santo Padre nos ha recibido en audiencia privada y realmente nos sentimos muy contentos por su cercanía, por las palabras que nos ha dirigido, animándonos a imitar las virtudes de santo Tomás de Villanueva, el obispo de los pobres, y recordando el periodo en el que santo Tomás de Villanueva fue estudiante y profesor de la Universidad de Alcalá, fundada por el cardenal Cisneros. Hemos comenzado la jornada a las 8:00 horas de la mañana, peregrinando hasta la Puerta Santa, porque aquí en el Vaticano todavía no se ha clausurado el Año Jubilar. Hemos venido haciendo oraciones, cantando, hemos entrado a la Basílica de San Pedro, hemos rezado ante la tumba de san Pedro y hemos rezado el Credo para renovar nuestra fe cristiana, para pedir una gracia especial de renovación espiritual de cada uno de nosotros. Yo, como obispo, he pedido por la diócesis de Alcalá de Henares, he pedido por sus sacerdotes, por sus familias, por sus consagrados, por sus jóvenes, por sus niños, y cuando he podido saludar al Santo Padre, también le he invitado a venir a Alcalá de Henares, si es posible. Y ha sido un día muy gozoso. El Santo Padre ha podido saludar no solamente al obispo y a los sacerdotes, sino también a las familias de la parroquia de Santo Tomás de Villanueva, que lógicamente estaban muy emocionadas. Un día realmente de mucho gozo».
Por último, David Calahorra, párroco de esta iglesia alcalaína, explicó que están «agradecidos mucho al Señor por el don que nos ha dado. Para mí, como párroco de Santo Tomás de Villanueva, es también un regalo, una bendición sentirme miembro de esta comunidad a la que sirvo y a la que el Señor ha querido bendecir con esta audiencia con el Santo Padre. Es la guinda del pastel de un año precioso dedicado al Jubileo como parroquia y que terminaba con esta peregrinación a Roma para cruzar la Puerta Santa. Hemos venido 150 peregrinos en nombre de toda la parroquia y que el Santo Padre nos haya recibido con el gran regalo de la peregrinación es también un signo de comunión con él y con toda la Iglesia».








