El Pontífice presidió, además, una audiencia jubilar y la Eucaristía en la fiesta de la Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán. Se acaban de cumplir seis meses de su elección
El fin de semana de León XIV (8-9 de noviembre) estuvo marcado, además de por las celebraciones previstas, por una reunión con un grupo de víctimas de abusos de Bélgica. En total, eran 15 personas que habían sufrido abusos por parte de sacerdotes cuando eran menores.
Según comunicó la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el encuentro se llevó a cabo «en un clima de cercanía con las víctimas, de escucha y de diálogo profundo y doloroso». Papa y víctimas estuvieron juntos tres horas, un encuentro que concluyó con «un intenso momento de oración».
Según detalla Vatican News, el grupo estaba acompañado por la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, que está trabajando con la Iglesia belga en este campo. De hecho, el organismo vaticano se reunió con este grupo para continuar el diálogo iniciado en julio de este año, cuando una delegación de la comisión viajó a Bélgica.
Audiencia jubilar
El fin de semana comenzó con una nueva audiencia jubilar, en la que León XIV acercó a los fieles la figura del beato Isidoro Bakanja, patrono de los laicos del Congo. «Conoció a Cristo gracias a los misioneros, y recibió el Bautismo a los 20 años. Sin embargo, tuvo que sufrir todo tipo de maltratos y torturas a causa de su fe. A pesar de ello, su testimonio de vida cristiana era cada vez más luminoso y lleno de esperanza, hasta el punto de morir perdonando y rezando por sus perseguidores», afirmó.
Para el Papa, esta es la palabra de la cruz, «una palabra vivida, que rompe la cadena del mal». «Es un nuevo tipo de fuerza, que confunde a los soberbios y derriba de sus tronos a los poderosos. Así surge la esperanza», subrayó.
Misa en la Dedicación de San Juan de Letrán
En la basílica de San Juan de Letrán, para celebrar la Eucaristía en la fiesta de su dedicación, León XIV recordó a todos, citando la construcción del templo, que en el servicio de cada uno al Servicio del Reino de Dios no debemos apresurarnos ni ser superficiales.
«Excavemos profundamente, libres de los criterios del mundo, que, con demasiada frecuencia, exige resultados inmediatos porque no conoce la sabiduría de la espera. La historia milenaria de la Iglesia nos enseña que solo con la humildad y paciencia se puede construir una verdadera comunidad de fe, capaz de difundir la caridad, de favorecer la misión, de anunciar, celebrar y servir a ese magisterio apostólico del que este templo es la primera sede», añadió.
Ángelus
Ya en el ángelus, León XIV recordó que la catedral de la diócesis de Roma y sede del sucesor de Pedro no es solo una obra extraordinaria, sino que representa «la fuerza motriz de la fe confiada y custodiada por los apóstoles y su transmisión a lo largo de la historia».
«Esto exige una mirada espiritual que nos ayude a ver más allá de las apariencias externas, para comprender en el misterio de la Iglesia mucho más que un simple lugar, un espacio físico, una construcción hecha de piedras; en realidad, como el Evangelio nos recuerda en el episodio de la purificación realizada por Jesús en el templo de Jerusalén, el verdadero santuario de Dios es Cristo muerto y resucitado», agregó.
Tras la oración mariana, el Pontífice mostró su cercanía a las poblaciones de Filipinas afectadas por un violento tifón y reconoció el compromiso de aquellos que construyen la paz en diversas regiones del mundo en guerra. «En los días pasados, hemos rezado por los difuntos y, entre ellos, lamentablemente hay muchos que han muerto en los combates y bombardeos, a pesar de ser civiles, niños, ancianos y enfermos. Si se quiere realmente honrar su memoria, que cese el fuego y se ponga todo empeño en las negociaciones», concluyó.








