El Papa denunció los problemas estructurales que afectan al país y que impiden un futuro en paz. Entre ellos, las intromisiones del exterior para explotar y saquear el continente africano
La segunda jornada del papa León XIV en Camerún se desarrolló en Bamenda, en el noroeste del país, en la región anglófona, golpeada por la violencia y las tensiones. Y, sin embargo, en torno al Papa se reunió toda la comunidad: cristianos, musulmanes, jefes tradicionales, protestantes…
«Su testimonio, su trabajo por la paz pueden ser un modelo para todo el mundo», dijo el Pontífice en un encuentro en la catedral con representantes de todas las comunidades, muy unidas ante los conflictos que golpean la zona.
Y añadió: «No hay que inventar la paz, hay que acogerla, asumiendo al prójimo como nuestro hermano y como nuestra hermana. Nadie elige a sus hermanos y hermanas: ¡solo tenemos que aceptarnos unos a otros! Somos una sola familia y habitamos la misma casa, este maravilloso planeta que las culturas antiguas han cuidado durante milenios».
En contraposición, León XIV cargó duramente contra los «señores de la guerra», aquellos que «fingen no saber que basta un instante para destruir, pero que a menudo no basta una vida para reconstruir».
«Disimulan no ver que se necesitan miles de millones de dólares para matar y devastar, y que no se encuentran los recursos necesarios para sanar, educar y levantar. Quienes saquean los recursos de la tierra que les pertenece, suelen invertir gran parte de las ganancias en armas, en un espiral de desestabilización y muerte sin fin», agregó.
Misa multitudinaria y denuncia de problemas estructurales
Antes de volver a Yaundé, la capital camerunesa, el Pontífice presidió una Eucaristía en el aeropuerto de Bamenda, desde donde volvió a clamar por la paz y la reconciliación.
Paz y reconciliación que se ven amenazadas, continuó, por las «abundantes formas de pobreza». Citó la crisis alimentaria; la corrupción moral, social y política; los problemas del sistema educativo; la migración al extranjero; y las intromisiones desde el exterior por parte de aquellos que quieren «explotar y saquear» el continente africano.
Pero, lejos de resignarse, lanzó una llamada a la acción: «Este es el momento de cambiar, de transformar la historia del país. Hoy y no mañana, ahora y no en el futuro, ha llegado el momento de reconstruir; de componer nuevamente el mosaico de la unidad ensamblando la variedad y las riquezas del país y del continente; de edificar una sociedad en la que reinen la paz y la reconciliación».






