“Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?” (Mt 21,40)
- A lo largo de la historia de Israel la viña representa con frecuencia a aquel pueblo elegido por Dios. ¿Por qué recuerda Jesús que los enviados por Dios habían sido perseguidos y aun asesinados?
- La antigua parábola de la viña introducía además una dramática novedad. ¿Qué podía significar que los viñadores asesinaban al hijo del dueño?
- ¿Qué aplicación puede tener para nuestra sociedad actual esta parábola de los labradores infieles?
- Como conclusión a su parábola, Jesús introduce una pregunta sobre la reacción con la que el dueño de la viña puede responder a la crueldad de los viñadores. ¿Hasta qué punto esa pregunta puede ser interpelante para nosotros?
- Los oyentes de Jesús admiten que la respuesta del dueño a la infidelidad de los labradores habría de ser muy dura. ¿Somos conscientes de lo que eso supone para los que hemos recibido el encargo de cultivar la viña del Señor?
- En la parábola de los viñadores infieles se apunta a la elección de nuevos labradores que sean más responsables en su servicio. ¿Qué puede significar esa perspectiva para la sociedad y para la Iglesia?
- ¿Estoy yo decidido a trabajar con seriedad en la viña que Dios me ha confiado, a recibir con docilidad y gratitud a los mensajeros que él me envía y a reconocer la autoridad de Jesús?








