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Los obispos advierten ante la sanación intergeneracional: «Es sincretismo de apariencia católica»

La Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe publica una nota tras detectar que se lleva a cabo en oraciones y retiros promovidos por movimientos religiosos de carácter carismático

La sanación intergeneracional no cabe dentro de la Iglesia católica. Es la conclusión que se desprende de la nota que ha publicado la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe con el título Su misericordia se extiende de generación en generación después que se haya detectado que en algunas diócesis se realiza esta práctica en el contexto de nuevos movimientos religiosos de carácter carismático y promovida por algunos sacerdotes católicos.

La sanación intergeneracional asume que existe una «transmisión intergeneracional del pecado» y, por tanto, que los pecados sin perdonar en vida de quienes los cometieron «serían la causa de enfermedades físicas y psíquicas de sus descendientes». Para sanar estas enfermedades, explica la nota, se identificaría el pecado en el árbol genealógico y, luego, por la oración de intercesión, exorcismos y la Eucaristía, «se ruega al Señor o al Espíritu Santo que rompa el vínculo del pecado entre las personas y sus antepasados, alcanzándose así la sanación».

«Aunque esta práctica, extendida entre cristianos católicos y no católicos, se realiza con la mejor intención y con el deseo de aliviar el sufrimiento de las personas, al fusionar aspectos propios de la fe católica con otros que le son ajenos, resulta un sincretismo de apariencia católica», recoge el documento episcopal, aprobado en la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), celebrada a finales de septiembre.

A través de un vídeo, el presidente de la citada comisión episcopal y obispo de Solsona, Francisco Conesa, abunda en que esta praxis parte de la idea de que las culpas de los antepasados pesan sobre uno. Pero nada más lejos de la realidad, porque como recuerda el prelado, y también subraya el documento, el Bautismo borra todo pecado y, además, el pecado «es siempre personal», de modo que no se hereda la culpa.

«Puedo orar por los difuntos y antepasados, y lo recomienda la Iglesia, pero no con la conciencia de que uno tiene que limpiar sus culpas», explica Conesa, que afirma que la nota se ha realizado para ayudar a las personas, de modo que «no sean manipuladas».

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