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Los obispos de la Provincia Eclesiástica de Toledo, a los jóvenes: «Vivid la fe en vuestras parroquias, movimientos y demás comunidades eclesiales»

Los prelados han lanzado un mensaje a los jóvenes recordando los momentos vividos en la JMJ de Lisboa y animándolos a «ser peregrinos de la esperanza»

Los obispos de las diócesis de la Provincia Eclesiástica de Toledo han lanzado un mensaje a los jóvenes recordando los momentos vividos en la JMJ de Lisboa y animándolos a «ser peregrinos de la esperanza». El texto está firmado por Francisco Cerro Chaves, arzobispo de Toledo; Atilano Rodríguez Martínez, administrador apostólico de Sigüenza-Guadalajara; José María Yanguas Sanz, obispo de Cuenca; Gerardo Melgar Viciosa, obispo de Ciudad Real; Ángel Fernández Collado, obispo de Albacete; y Francisco César García Magán, obispo auxiliar de Toledo y secretario general de la CEE y de la Provincia Eclesiástica.

Para comenzar su mensaje han querido parafrasear al Papa Francisco, indicando que «sois la esperanza gozosa de una Iglesia siempre en movimiento. Después de lo vivido en la JMJ de Lisboa, en la que los miles de jóvenes que participabais desde nuestras diócesis os encontrasteis con la alegría de la fe de millones de jóvenes venidos de casi todos los países del mundo, nosotros los obispos de la Provincia eclesiástica de Toledo no queremos dejar de transmitiros una palabra de aliento, una invitación a seguir a Jesucristo y una llamada a vivir en la Iglesia de Jesús transformando desde dentro el mundo que nos ha tocado vivir».

Recordando la JMJ de Lisboa 

Además señalan que recuerdan «los rostros de tantos jóvenes en esos momentos de gozo que supusieron los días de peregrinación y encuentro este verano en Portugal. La presencia de todos vosotros nos hizo percibir la eterna juventud de la Iglesia, que tiene siempre la vida infinita que brota de Jesucristo Resucitado». 

A su vez expresan su deseo de «hablar al corazón de cada uno de vosotros, no dirigiéndonos a una masa informe, sino a cada persona, a cada corazón, en vuestra situación real, con vuestras angustias y problemas, con vuestras ilusiones y ganas de vivir, para recordar ese impulso espiritual y retomar con fuerza en la vida de nuestras Iglesias hoy. El Papa nos invitó a repetir con él: En la Iglesia caben todos, todos, todos… y Jesucristo cuenta con todos vosotros para cambiar el rostro de un mundo tantas veces desesperanzado. No nos gustaría que se perdiera ninguno de los que Jesús ha llamado a acompañarle en esta misión gozosa que el Señor quiere regalaros. Por eso, queremos proponeros un camino compartido como jóvenes que tienen mucho futuro por delante, y a los que la Iglesia no quiere dejar solos».

Un camino por delante como «peregrinos de la esperanza»  

Al terminar la JMJ, el Papa anunció dos grandes convocatorias para los próximos años: el jubileo de los jóvenes en Roma en 2025 y la siguiente Jornada Mundial en Corea del Sur en 2027. Por ello explican que «en nuestras Iglesias particulares que caminan en esta provincia eclesiástica, tenemos por delante también el reto de transmitir alegría y esperanza, y en esto, vosotros los jóvenes tenéis una misión especial. Nuestras tierras están en muchos lugares envejecidas, no solo por el progresivo envejecimiento físico y la falta de oportunidades que hace que muchos jóvenes se tengan que marchar, sino también por el cansancio espiritual que se traduce muchas veces en una falta de ilusión por emprender proyectos, transmitir vida en las familias, o tomar decisiones duraderas por las que merezca la pena gastar la vida». 

A modo de conclusión afirman que «nos esperan tiempos apasionantes. Y queremos vivirlos caminando juntos. Con una meta muy alta, la santidad, en la mejor compañía, la de Jesucristo. Nuestra llamada como pastores vuestros es a que os dejéis acompañar, a que no estéis solos, a que viváis la fe en vuestras parroquias, movimientos y demás comunidades eclesiales. Las Delegaciones de Juventud de nuestras diócesis están al servicio de cada uno de vosotros y de vuestros grupos. Ponemos rumbo a Roma en el 2025 y a Corea en el 2027, sabiendo que la meta está más allá, en la plenitud de cada uno y de todos que coincide con nuestro seguimiento de Jesús. Para ello, no podemos dejar de mirar a María, Madre de la Esperanza, esa Estrella del firmamento que siempre guía nuestros pasos porque brilla más que las tinieblas y nos lleva al ansiado puerto de la salvación de los hombres. Ella espera mucho de vosotros, nosotros esperamos mucho de cada uno de vosotros. Recibid nuestra bendición». 

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