Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

Los obispos llaman a la acción contra la violencia social en el Día de la Caridad: «¡Es la hora del amor!»

La Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social de la Conferencia Episcopal Española hace público su mensaje para esta jornada, que la Iglesia celebrará durante la festividad del Corpus Christi

La Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social de la Conferencia Episcopal Española ha hecho público su mensaje para el Día de la Caridad, que la Iglesia celebra coincidiendo con la festividad del Corpus Christi —en esta ocasión, el próximo domingo 22 de junio— bajo el lema «Mientras haya personas, hay esperanza». El documento subraya la invitación a participar en la Eucaristía para «ser pan partido y repartido para los hermanos» y nos recuerda la llamada a ser «peregrinos de esperanza» en este año jubilar especialmente significativo.

El mensaje de los obispos, asimismo, denuncia la profunda violencia que asola el mundo y la necesidad de reavivar la confianza en el futuro. Así, señalan que, a pesar del progreso científico y tecnológico, la realidad humana es cada vez más frágil y vulnerable y no pueden dejar de denunciar diversas manifestaciones de violencia, desde la guerra —que devasta regiones como Tierra Santa, Ucrania, el Cáucaso y el Cuerno de África, provocando éxodos masivos y la pérdida del sentido de pertenencia— hasta formas de «violencia estructural» en Europa y en España. Se refieren, de este modo, a la emergencia social del acceso a una vivienda digna para quienes viven bajo el umbral de la pobreza, la desigualdad de oportunidades laborales para los jóvenes vulnerables, y el trato humillante que reciben muchas personas migrantes, consideradas «piezas prescindibles de un sistema que descarta». Este difícil panorama genera «angustia y un clima de desesperanza social», como ya señaló en su día el papa Francisco.

Frente a esta realidad, el mensaje hecho público por la Conferencia Episcopal echa mano de la fe para ofrecer una nueva esperanza, afirmando que el Cuerpo de Cristo se ofrece como el único alimento capaz de traer paz y como ejemplo de un compromiso activo. Los obispos, citando a León XIV, recuerdan la importancia de «saber acercarse» a estas realidades antes y por encima de dar una respuesta apresurada. La esperanza, lejos de ser pasividad, es presentada por los obispos como «un movimiento de búsqueda» que lanza a lo desconocido, a lo que «todavía no es», buscando lo nuevo y lo distinto.

En este sentido, los prelados enfatizan que celebrar el Día de la Caridad es un «signo profético de que la esperanza tiene y debe tener la última palabra», porque, mientras existan personas que aman, ayudan, compartan generosamente y se conmuevan ante el dolor ajeno, la esperanza no se perderá. Además, advierten de que la participación en la Eucaristía implica un compromiso por construir la paz y denunciar todo aquello que atenta contra la dignidad humana, «para no caer en la incoherencia».

Para evitar quedarse «en la geografía de las buenas intenciones», el documento propone varios «caminos de esperanza», que pasan por orar por y con los demás, buscando el silencio y la oración en comunidad para descubrir la presencia del Resucitado; y unir el sacramento del altar con el del hermano necesitado, vinculando la Eucaristía con el servicio a los más vulnerables, como enseñaban los Santos Padres.

Compartir testimonios de fe, contando cómo Dios ha obrado en la vida personal —pues la esperanza es contagiosa desde una experiencia viva—; participar en grupos o comunidades, involucrándose en voluntariado, grupos de reflexión, hobbies o proyectos solidarios; promover espacios de reconciliación, contribuyendo a la paz sanando las propias heridas y comprendiendo las de los demás; o escuchar sin juzgar, con empatía para devolver la esperanza y sacar al otro de la invisibilidad y la tristeza son algunas de las fórmulas que presenta el texto para evitar caer en la incoherencia.

El mensaje, por último, concluye con un rotundo llamamiento a la acción: «¡Es la hora del amor!». Los obispos instan a ser «peregrinos de esperanza» para anunciar el amor de Cristo, recordando el encargo del papa León XIV al inicio de su ministerio petrino: «La caridad de Dios, que nos hace hermanos entre nosotros, es el corazón del Evangelio».

This Pop-up Is Included in the Theme
Best Choice for Creatives
Purchase Now