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Los viajes de Benedicto XVI a España: entre el signo de amor y el desafío de la fe

Benedicto XVI viajó en tres ocasiones a nuestro país, tantas como a su Alemania natal. Valencia, Santiago, Barcelona y Madrid fueron las paradas

Mientras volaba de Roma a Santiago de Compostela, en la mañana del sábado 6 de noviembre de 2010, en rueda de prensa, Benedicto XVI expresó su valoración positiva de la vitalidad del cristianismo español, a propósito de una pregunta acerca de sus viajes a España, país que se convertiría, junto con su Alemania natal, con tres ocasiones cada uno, en su destino papal más reiterado. 

«Naturalmente, es un signo de amor», explicó el Pontífice. «Se podría decir que es una casualidad que vaya tres veces a España. La primera, durante el gran Encuentro Mundial de las Familias, en Valencia: ¿cómo podría el Papa estar ausente si las familias del mundo se encuentran? El próximo año tendrá lugar la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid, y el Papa no puede estar ausente. Y, finalmente, tenemos el Año Santo de Santiago y la consagración […] de la Sagrada Familia de Barcelona. ¿Cómo no podía venir el Papa?». 

Y añadió: «Por sí mismas, las ocasiones son también desafíos, casi una necesidad de ir. Pero el hecho de que precisamente en España se concentren tantas ocasiones demuestra también que es realmente un país lleno de dinamismo, lleno de la fuerza de la fe, y la fe responde a los desafíos que están igualmente presentes en España. Por eso, podríamos decir que la casualidad ha hecho que venga, pero esta casualidad demuestra una realidad más profunda, la fuerza de la fe y la fuerza del desafío para la fe».

Papa viajero, pero menos…

Desde el primer momento tras su elección pontificia del 19 de abril de 2005, Benedicto XVI expresó su voluntad de proseguir con el ministerio apostólico petrino itinerante, viajero, como visibilización de la condición de pastor supremo de la Iglesia. Pero de modo más selectivo —tenía ya 78 años— y en el contexto de grandes eventos eclesiales, al que aludía el párrafo anterior con las declaraciones del mismo Papa.

La vía evangelizadora a través de los viajes ya había sido abierta por el papa Pablo VI (1963-1978), que realizó nueve viajes internacionales, visitando 19 países. Eje radial y carta inequívoca de identidad de su ministerio papal, Juan Pablo II (1978-2005) hizo 104 viajes, llegando a 129 países distintos.

Benedicto XVI (2005-2013) emprendió 24 viajes, con 23 países visitados. De las tres ocasiones que viajó a España, dos lo hizo por grandes eventos eclesiales como el Encuentro Mundial de las Familias (Valencia, 2006) y la Jornada Mundial de la Juventud (Madrid, 2011).

Su sucesor, el papa Francisco (2013-2025) realizó 38 viajes con 56 países visitados, con una clara opción por las periferias geográficas, existenciales y eclesiales. Y León XIV (2025), antes de llegar a España, ya ha realizado tres viajes internacionales, con siete países visitados. 

Valencia: «¡Familia, vive y transmite la fe!»

Correspondía a la ciudad de Valencia, la tercera mayor ciudad de España y la segunda diócesis de mayor población, acoger el V Encuentro Mundial de las Familias (EMF).  Ya, en enero de 2003, el papa Juan Pablo II lo había anunciado en mensaje enviado para la clausura del IV EMF celebrado en Manila. La cita fue fijada para julio de 2006, 15 meses después de la muerte de Juan Pablo II y de la elección de Benedicto XVI, quien no dudó en asistir a los actos de clausura.

Dichos actos fueron los días 8 y 9 de julio de 2006, con la espectacular Ciudad de las Artes y las Ciencias como epicentro, si bien el Papa alemán acudió, asimismo, al centro histórico de la ciudad del Turia, en concreto a su catedral y a la basílica de la Virgen de los Desamparados (la tan querida Geperudeta…). 

E igualmente visitó el exterior de la estación de Jesús del Metro de Valencia, donde unos días antes, el lunes 3 de julio, un accidente vial había ocasionado la muerte de 43 personas. También Juan Pablo II en su visita a Valencia del 8 de noviembre de 1982, con viaje expreso a Alcira, quiso acercarse hasta las víctimas —hubo 40 fallecidos— del desbordamiento de la presa de Tous, el 20 de octubre.

El viaje a Valencia, secundado por aproximadamente un millón de fieles, contó con ocho intervenciones de Benedicto XVI.

Santiago y Barcelona

Peregrino de la fe, testigo de Cristo resucitado —«El Papa, peregrino de la fe y testigo de Cristo resucitado» fue el lema del viaje—, apóstol de la belleza, mensajero de la esperanza, el papa Benedicto XVI realizó los días 6 y 7 de noviembre de 2010 un breve e intenso viaje apostólico a España, concretamente a las ciudades de Santiago de Compostela y de Barcelona. Y si hubiera que buscar una palabra que definiera la visita papal, esta sería la palabra hermosura. 

Porque las 32 horas de la presencia del sucesor de Pedro en esta tierra e Iglesia apostólica de España fue un espléndido, bello y hermoso ejercicio del encuentro, del servicio y del testimonio eclesial en favor de la sociedad, en este caso la sociedad española y desde ella para Europa y para la entera humanidad. Fue un hermoso viaje al encuentro entre fe y laicidad por el camino de la identidad y de la belleza. Por el camino de los peregrinos y de los artistas.

Siete discursos, más dos intervenciones previas y una posterior, constituyeron el núcleo de esta visita papal, que tuvo dos Misas: en la tarde del sábado 6, en la compostelana plaza del Obradoiro y, el domingo 7, en el hasta entonces templo expiatorio y desde entonces basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, cuyo altar consagró.

Tras las huellas del apóstol Santiago y de los cientos y miles de peregrinos del Camino de Santiago, Benedicto XVI se convirtió en el segundo papa —tras Juan Pablo II el 9 de noviembre de 1982 y del 19 al 20 de agosto de 1989; el cardenal Roncalli, antes de ser papa Juan XXIII, peregrinó a Compostela del 22 al 24 de julio de 1954— en peregrinar, esclavina, concha y bordón de peregrino incluidos, a Santiago de Compostela.

Y de su etapa en Barcelona, dos evocaciones. La primera es Antoni Gaudí (1852-1926), a quien definió —seguro que León XIV retoma estas ideas— como «arquitecto genial y cristiano consecuente, con la antorcha de su fe ardiendo hasta el término de su vida, vivida en dignidad y austeridad absoluta». Y la segunda, la visita papal —«toda persona, más aún el desvalido, es santuario de Dios»— a la obra benéfica Nen Déu (Niño Dios), iniciativa de la Iglesia de Barcelona, dedicada desde 1892 a la educación y atención integral e inclusiva de personas con discapacidad intelectual y con síndrome de Down, abarcando todas las etapas de la vida. 

Por todo ello, nada tuvo de extraño que, al concluir este viaje, Benedicto XVI exclamara: «Preservad y fomentad vuestro rico patrimonio cristiano».

CNS. Stefano Rellandini. Reuters

La cascada de luz de la JMJ de 2011 en Madrid

«Maravillosa fiesta de la fe», «formidable experiencia de fraternidad y de encuentro con el Señor», «estupenda manifestación de fe, de esperanza y de testimonio cristiano y eclesial», en suma, «una verdadera cascada de luz» fueron algunas de las expresiones y descripciones empleadas por Benedicto XVI para definir y sintetizar la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid en 2011. Y es que, en efecto, la JMJ y el viaje papal —«Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» fue el lema— se convirtieron en una apoteosis, que sumó tres intervenciones previas papales, 14 en los días del viaje y una más después.

Esta convocatoria fue la razón principal de esta nueva visita papal, que discurrió de la tarde del jueves 18 a la tarde del domingo 21 de agosto de 2011. Convocatoria que contó, en Madrid, con los siguientes escenarios: aeropuerto internacional, Puerta de Alcalá, Plaza de Cibeles, Parque del Retiro, Paseo de la Castellana, Catedral de la Almudena, Nunciatura Apostólica, Fundación Instituto San José, Cuatro Vientos e IFEMA. Además, en la mañana del viernes 19 de agosto, Benedicto XVI visitó El Escorial con dos hermosos y memorables encuentros: con jóvenes religiosas, en el Patio de los Reyes del monasterio, y, ya en la basílica de San Lorenzo, con jóvenes profesores universitarios.

La visita, junto con la JMJ, tuvo una extraordinaria, concienzuda y titánica preparación pastoral no solo en Madrid, sino en toda España, mediante el paso de la cruz y el icono de la JMJ por todas nuestras diócesis y las jornadas inmediatamente previas a la JMJ, los llamados Días en las Diócesis.

Por último, de los eventos de la JMJ y visita papal son obligadas cinco menciones, siquiera telegráficas: la Fiesta del Perdón (confesiones sacramentales), el vía crucis con los mejores pasos de la Semana Santa española; la etapa en la Fundación Instituto San José de los Hermanos de San Juan de Dios, centro sanitario de rehabilitación neurológica, funcional, cuidados paliativos y atención a la discapacidad; la vigilia eucarística en Cuatro Vientos, con la custodia de Arce y… tormenta atmosférica incluida; y los cerca de dos millones de jóvenes en Cuatro Vientos en la Misa de clausura y de envío.

Ocho veces en España antes de ser Papa

El cardenal Joseph Ratzinger, en su condición de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, estuvo ocho veces en España antes de ser Papa, con visitas a El Escorial, Madrid, Toledo, Salamanca, Pamplona, Granada, Murcia y Caravaca de la Cruz. En cursos de verano de la Universidad Complutense de Madrid en El Escorial, participó en 1989 en un seminario sobre cristología; y en 1993, en un curso sobre el Catecismo de la Iglesia. En esta última ocasión, viajó también a Toledo y a Salamanca.

En 1990, estuvo en Madrid, en la sede de la CEE y en la Fundación Pablo VI. En 1998, viajó a Pamplona para ser investido doctor honoris causa por la Universidad de Navarra y para presentar su libro autobiográfico Mi vida.

En febrero de 2000, impartió una conferencia en San Dámaso de Madrid; y en junio del mismo año, se desplazó a Granada para devolver los Libros Plúmbeos de la abadía del Sacromonte granadino.

A finales de otoño de 2002 impartió otra conferencia sobre Jesucristo en la Universidad Católica de Murcia y peregrinó a Caravaca de la Cruz. Y en 2004, regresó a Murcia para intervenir en un congreso sobre la Doctrina de la Fe. 

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