Realmente esta escena me encanta: entrar, junto a ti, Jesús, en casa de Marta y María, y escuchar las dos lecciones que me das, la de la escucha y la del servicio. Esta escena, que es una llamada a la amistad profunda contigo y a la forma de realizar esta amistad, me lleva a pensar muchas veces en cómo tengo que estar contigo en plena amistad. Tú estás en casa de Marta y María, descansando. ¡Cuántas veces quieres venir a mi casa y descansar! Y quieres que sea María, que esté sentada a tus pies y que te escuche. Creo que es la auténtica discípula, la actitud de cualquier persona que te quiere y que te ama: la escucha. ¡Y cómo me cuesta escuchar, Jesús! ¡Y cómo valoras esta actitud! “María ha
escogido la mejor parte, porque está escuchando mi Palabra”.







