El religioso camilo, animador internacional de estas iniciativas parroquiales desde 1993, emprende un viaje pastoral para acompañar a los grupos de duelo de más reciente creación en la Península
El padre Mateo Bautista García, religioso camilo animador internacional de la Pastoral del Duelo y creador de los grupos parroquiales de Mutua Ayuda en Duelo “Resurrección” desde 1993, está realizando estos días un periplo de 5.000 kilómetros por España y Portugal para acompañar a los grupos de duelo de más reciente creación en la Península Ibérica. Aunque nacido en España, el sacerdote reside actualmente en Lima, por lo que su visita es de enorme importancia para esta iniciativa en crecimiento.
La misión del padre Mateo Bautista durante este viaje pastoral es ayudar a todas las personas que en la actualidad integran estos grupos Resurrección a través de la escucha, los consejos y la invitación a profundizar en una sana elaboración de sus duelos, abordando todas las dimensiones de la persona. Así las cosas, su itinerario contempla reuniones con 20 grupos de duelo parroquiales en diversas diócesis españolas, como Almería, Asidonia-Jerez, Cádiz y Ceuta, Ciudad Real, Coria-Cáceres, Getafe, Madrid, Orihuela-Alicante, Segorbe-Castellón y Zaragoza, así como en Aveiro (Portugal). Además, participará en hasta cuatro grupos virtuales que se están desarrollando en estos momentos.
Los Grupos Parroquiales de Mutua Ayuda en Duelo “Resurrección” son considerados como un Ministerio de la Pastoral del Duelo de la Iglesia Católica, un «eficacísimo recurso de acompañamiento, sanación y evangelización» que ha contribuido a la recuperación de decenas de miles de personas en duelo en un número creciente de países. En España, operan actualmente 32 grupos parroquiales distribuidos en 12 diócesis. Su relevancia es fundamental en el contexto que atraviesa nuestro país, cinco años después de la pandemia que originó «muertes de familiares especialmente traumáticas, por no poder despedirse de sus seres queridos adecuadamente», así como ante «desastres naturales y concentración social del sufrimiento, como es el caso de la reciente DANA de Valencia».
Jorge Megías, responsable de los grupos “Resurrección” en España, destaca en conversación con ECCLESIA la expansión «casi espontánea» de la pastoral del duelo. Explica que el crecimiento se está produciendo principalmente de dos formas: una «en mancha de aceite», donde dolientes que han completado su proceso se forman para ser coordinadores en parroquias cercanas, buscando «dar de lo recibido»; y otra «más esporádica», apoyada por los grupos virtuales. Estos grupos online no solo ofrecen un «servicio a los dolientes que están lejos», sino que también facilitan que estos participantes se conviertan en futuros coordinadores en ubicaciones distantes.
Megías subraya asimismo la necesidad de este servicio, cuyo crecimiento considera que se produce «casi casi solo», debido, en parte, a sus «características bastante singulares». El modelo combina «todo lo que son las técnicas de la psicología moderna humanista» con «una visión desde la fe». Esta fusión busca una «sanación integral», ofreciendo al doliente la perspectiva de que su ser querido «sigue vivo y está en el amor, en la vida, en Dios», lo cual representa una «enorme resurrección» para ellos. La visión a largo plazo de la iniciativa es ambiciosa: «Ojalá pueda llegar el momento en el que cada parroquia de España tenga un grupo de mutua ayuda en duelo Resurrección».
Así las cosas, las visitas del padre Mateo se caracterizan por un formato que Jorge Megías considera profundamente enriquecedor. En cada parada, se celebra una Misa vespertina presidida por el sacerdote y concelebrada con el párroco local. Posteriormente, se realiza una reunión con el grupo donde el padre Mateo dedica tiempo a cada participante, guiándoles en un «ejercicio de introspección» para alcanzar la raíz de su sufrimiento y ofreciendo consejos personalizados. Este «acompañamiento directo uno por uno» es muy valorado.
Estas reuniones son mutuamente beneficiosas, ya que el fundador de los grupos Resurrección también «se enriquece mucho» aprendiendo de cada doliente, dado que «cada uno es distinto». Estas experiencias y aprendizajes son muy bien valorados, pues algunos de ellos se incorporan a la «guía de coordinadores», un documento fundamental para orientar la labor de quienes acompañan a los grupos. Por ello, las visitas son vistas como «reuniones muy provechosas para para todos los que participamos en ellas».








