Le encomendaron organizar un Año Jubilar de San Miguel, pero el proyecto creció hasta la ruta Roma-Santiago-Jerusalén para todos los jóvenes de Europa
Mikel Garciandía, obispo de Palencia, nos abre las puertas del proyecto de triple peregrinación de jóvenes a Roma, Santiago y culminación, en 2033, en Jerusalén. La iniciativa, que un día comenzó en el santuario de San Miguel de Aralar, se ha desbordado por todo el Viejo Continente. «De los jóvenes para los jóvenes», busca transformar los caminos de peregrinación en espacios vivos de evangelización.
—¿Cómo surgió esta iniciativa de la triple peregrinación de jóvenes a Roma, Santiago y Jerusalén?
—La preparación de este proyecto tiene raíces profundas. Cuando era rector del santuario de San Miguel de Aralar, el arzobispo de Pamplona me encomendó impulsar un año jubilar de san Miguel. Trabajando en ello, me di cuenta de que un solo año no era suficiente y propuse conectar nuestro santuario con otros lugares micaélicos importantes, como el Mont Saint-Michel, en Normandía, o el Monte Gargano, en Italia. Esta red ya existía, en cierto modo, y el presidente francés de la misma me pidió que coordinara la parte religiosa de un proyecto que aspiraba a ser declarado Itinerario Cultural Europeo. Así, surgió la idea de un proyecto pastoral paralelo con jóvenes, centrado en peregrinaciones por santuarios de san Miguel que convergerían en Roma en el Año Jubilar de 2025. En su trabajo de internacionalización, lo presentamos ante el Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa, que mostró un gran interés.
—Resulta fascinante cómo un proyecto local se ha transformado en una iniciativa de esta magnitud…
—Efectivamente, ha crecido mucho. Lo que originalmente iba a culminar en el Jubileo de la esperanza en Roma en este año 2025, ahora se ha redefinido en una visión a largo plazo. Es un camino en tres fases: Roma 2025, Santiago 2027 y Jerusalén 2033. La idea es dar a los jóvenes ocho años para que repiensen quiénes son, qué Europa quieren y cómo se puede evangelizar a través de los caminos de peregrinación.
—¿De qué manera peregrinar, y hacerlo dentro de un proyecto como este, puede ayudar a los jóvenes de nuestro tiempo?
—La iniciativa busca su máxima internacionalización, involucrando a las universidades y a todo el ámbito cultural. Tiene una gran fuerza ecuménica, especialmente de cara al mundo del este, gracias a la red de santuarios de san Miguel, que incluye lugares tan inesperados como Islandia. En un momento de desorientación en Europa, donde a los jóvenes se les dice que el mundo se acaba, este proyecto busca repensar Europa y reconectar a los jóvenes, sacándolos a los caminos para redescubrir —que no restaurar— su patrimonio y darle un sentido nuevo y completo. Estamos generando una gran red que, esperamos, marque una diferencia en los jóvenes europeos y los jóvenes cristianos durante los próximos años.
—Destaca el énfasis en que este es «un proyecto de jóvenes para jóvenes». ¿Cómo se articula su participación y qué papel juegan estos jóvenes en la evangelización?
—Es una de las frases más potentes del proyecto: «No es un proyecto para los jóvenes, sino de jóvenes». Ellos son los verdaderos protagonistas. El manifiesto sobre Europa que se va a presentar este mes de julio está siendo elaborado por ellos mismos, aunque nosotros podamos asesorar externamente sobre algún que otro aspecto técnico. El objetivo es que el Camino de Santiago y el resto de caminos se conviertan en un lugar directo de evangelización de jóvenes a otros jóvenes. Queremos que la peregrinación no sea solo un paréntesis en sus vidas, sino una experiencia que les reenganche con la fe cristiana y las comunidades.
—Esta declaración es un elemento central: ¿en qué se substancia y qué aspira a lograr?
—Esperamos que sea la declaración con mayor apoyo en la historia de Europa. Ya la hemos presentado al papa León XIV. Su título es Manifiesto: Una Revolución del Espíritu Joven. Grupos de jóvenes de santuarios de san Miguel en España, Italia, Francia y Polonia, además de Compostela y el Patriarcado Latino de Jerusalén —unos 150— han trabajado en su elaboración, y, durante todo este mes de julio, la estaremos publicando en redes sociales para que otros jóvenes la lean y se adhieran a ella. Son los propios jóvenes quienes están buscando plataformas adecuadas para darla a conocer y facilitar esta adhesión, como Hallow.
—¿Cómo valoró el papa León XIV el proyecto durante la audiencia que mantuvo con ustedes?
—Muy bien, mostró mucho interés. Los jóvenes le expusieron la iniciativa y le dejamos las versiones en inglés y español. De hecho, y ya que el proyecto está totalmente integrado en el programa del Jubileo, le preguntamos si le gustaría hacerse presente en la proclamación oficial con un mensaje o un vídeo. Aunque está empezando su pontificado, percibimos su implicación total con el proyecto y con los jóvenes.
—¿Cuándo se producirá la proclamación del manifiesto?
—Será el 1 de agosto en la Basílica de Santa Maria in Trastevere. Don Rino Fisichella, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, acogerá el proyecto en nombre de la Iglesia como una voz que despierta a Europa.
—¿Cómo piensan transformar la experiencia de la peregrinación en la práctica?
—Actualmente, los caminos de peregrinación a menudo se enfrentan, por un lado, a una gran turistificación y, por otro, a una débil presencia cristiana. Nuestro proyecto busca revertir esta situación. La idea es que la peregrinación no sea un mero viaje turístico, sino una experiencia en la que los jóvenes redescubran el patrimonio europeo, el arte, los mensajes de los santuarios y, fundamentalmente, trabajen su experiencia de fe. Queremos que la peregrinación sea un reenganche de los peregrinos con la fe cristiana y las comunidades, repensando la peregrinación en clave evangelizadora. El proyecto se centra en santuarios y caminos, lo que le da un carácter transversal y le permite ser una plataforma de apoyo para diversas áreas pastorales, generando una gran red social para los próximos años.








