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El Papa amplifica la voz de los migrantes: «No pedimos privilegios. Pedimos la oportunidad de vivir con dignidad»

León XIV recuerda en el centro de acogida Las Raíces que el amor de Dios no conoce fronteras y que la migración es una opción para «el encuentro y el enriquecimiento»

La realidad migratoria también ha marcado la última jornada del papa León XIV en nuestro país. Tras el traslado a primera hora de la mañana desde Las Palmas a Tenerife,  ha mantenido dos encuentros para abordar esta realidad tan presente en la sociedad canaria.

El primero se produjo en el campamento de Las Raíces, un campamento levantado en 2021 sobre una instalación militar para hacer frente al aumento de llegadas. Un centro que, según ha explicado en su alocución el obispo de San Cristóbal de La Laguna, Eloy A. Santiago, es el campamento más grande de Canarias y llegó a albergar a casi 4.000 personas en 2024.

Allí, emergió la voz de los propios migrantes, que han planteado al Pontífice que son personas de carne y hueso, con sueños y aspiraciones, con la intención de trabajar, cuidar a la familia y vivir con dignidad. Theodor Faye, interno en Las Raíces, ha agradecido al Papa que los escuchase, que los mirase con respeto y cariño.

Bousso Diouf, senegalesa acogida en un centro de mujeres y niños, ha planteado, junto con el agradecimiento a la Iglesia por su labor con los migrantes, una serie de peticiones: que las fronteras no se conviertan en «muros de indiferencia» o que no se mire a los migrantes como números o documentos, «sino como personas con historia, con sueños, con familias y con esperanza». Y que la humanidad «esté siempre por encima de cualquier condición legal».

«No pedimos privilegios. No pedimos compasión. Pedimos respeto, humanidad y la oportunidad de vivir con dignidad», ha concluido ante la mirada atenta del Pontífice.

Antes de los migrantes, el director del centro ha explicado que desde la apertura han acogido a más de 54.000 personas y que detrás de cada una de ellas hay «una historia, un trayecto difícil y, sobre todo, una esperanza».

«Nuestra labor consiste en ofrecerles una primera acogida digna, humana y organizada en un momento especialmente difícil, inmediatamente de su llegada por mar», ha continuado.

También ha intervenido la ministra de Seguridad Social, Inclusión y Migraciones, Elma Saiz, que ha trasladado al Pontífice el compromiso del Gobierno de España con «una visión profundamente humana de la movilidad, inspirada en la dignidad de cada persona y en la convicción de que nadie debe ser definido únicamente por el lugar del que viene o por las circunstancias que le obligaron a partir».

El Papa ha recogido todas las intervenciones y ha recordado que «el amor de Dios no conoce fronteras, no hace distinciones, se da a todos y nos congrega en la unidad». Al mismo tiempo, ha subrayado que los migrantes tienen una palabra importante que decir en la construcción de la civilización del amor, porque pueden ser una opción para el encuentro y el enriquecimiento».

Además, ha agradecido al Gobierno, a las diversas instituciones y a hombres y mujeres de buena voluntad que permiten la ayuda humanitaria que se ofrece en el centro y que, ha concluido, «devuelve la esperanza y dignifica a tantas personas».

Al terminar, León XIV ha recordado al papa Francisco, que había deseado estar en este lugar, para hablar de las raíces, de la necesidad de no olvidar los orígenes y de permanecer unidos y confiar en el Señor.

«Que esta imagen de las raíces también les ayude a ustedes a estar firmemente arraigados en el Señor, para que ninguna tormenta pueda alejarnos de su presencia, que fortalece y da vida. Queridos amigos, les llevo en mi corazón y en el recuerdo de mis oraciones», ha concluido.

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