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Nos examinará del amor

Dice San Juan de la Cruz que, cuando el Señor vuelva el último día, nos examinará del amor. Con otras palabras, el contemplativo benedictino, el P. Mamerto Menapace, afirma que, cuando el Dios de la historia venga, nos mirará las manos. El mismo Jesucristo nos lo ha asegurado: cuando llegue el momento final, nuestra suerte dependerá de si hemos dado de comer al hambriento, de beber al sediento, si hemos dado posado al peregrino, vestido al desnudo, visitado al enfermo o encarcelado… En definitiva, de si hemos ayudado al pobre y al excluido o no (cf. Mt 25, 31-46).

Ese Dios que, al final de nuestros días, nos examinará del amor, viene también ahora a nuestro encuentro en los necesitados. Nuestra primera mirada se detiene en los discapacitados. El día 3 de diciembre se celebraba su Jornada y el Papa Francisco nos proponía orar por ellos. Además, nos recordaba que muchas veces son víctimas de los prejuicios y de la ignorancia, lo que los conduce a la marginación. Por todo ello, pide que se les facilite el acceso a la educación y la inclusión laboral, de modo que sus talentos puedan ser apreciados y sirvan para la mejora del mundo y de la Iglesia.

La segunda parada en nuestro viaje hacia la marginación y la pobreza se detiene en las víctimas de la sangrienta guerra que se está liberando en Gaza y en los que sufren las consecuencias del problema habitacional: los transeúntes. Secundamos así la iniciativa de Cáritas que nos invita a no dejar que el miedo, la pereza, la indiferencia o la resignación nublen nuestra percepción. Al contrario, contagiados de la mirada de Jesucristo que nunca permaneció indiferente ante los enfermos, los discapacitados, los pobres y excluidos, veamos la grandeza de toda persona, por pobre que sea, pues es hija de Dios y reúne en sí grandes tesoros. De esta manera, nace y renace la esperanza.

Nuestra mirada compasiva y nuestro compromiso se dirigen a tantas personas, niños, adultos, ancianos que, en la Franja de Gaza, están sufriendo toda clase de penalidades y privaciones. Cáritas busca siempre situarse al lado de aquellos que sufren, estén donde estén. Por eso, nuestro compromiso no es político, ni ideológico, sino con personas necesitadas en cuyo auxilio quiere acudir la Cáritas hermana de Jerusalén. De esta Cáritas hemos recibido la llamada de socorro, pues necesitan recursos para la atención sanitaria, la distribución de medicinas, de Kits de higiene, para la atención psicológica y material.

Cáritas se suma al llamamiento que ha hecho el Papa Francisco para que se haga un alto el fuego definitivo, y para que, ambas partes, protejan a la población, garanticen el acceso a la ayuda humanitaria, respeten el derecho internacional y liberen a todos los rehenes. Si bien esto no está de forma directa en nuestras manos, sí lo está colaborar en esta campaña con nuestros donativos. ¡Gracias por compartir y regalar esperanza!

En segundo lugar, centramos nuestra atención en los transeúntes de nuestro territorio. Desde la gran recesión de 2008, no levantamos cabeza. Hay un número creciente de personas frágiles que sufren empleos precarios, que carecen de contrato de trabajo, que viven en situaciones de hacinamiento o en una vivienda inadecuada, que están en la calle. Nuestra preocupación, en la presente campaña, se centra en estas últimas. Por eso, el dinero que se recaude en esta Campaña de Navidad a través de las colectas en las parroquias, los donativos a través de la cuenta bancaria y del bizum de Cáritas diocesana, y en el programa radiofónico de COPE Astorga y COPE Bierzo los días 18 y 19 de este mes, de 19 a 21 h., se dedicará en un 50% a Cáritas Jerusalén, y, en un 25% a cada uno de los albergues, La Casita de San Jose en Astorga y San Genadio en Ponferrada. ¡Gracias por vuestra generosidad! ¡Que Dios os lo pague!

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