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Orando con María, nos abrimos a la Esperanza

Queridos hermanos y hermanas que participáis en la Vigilia de la Inmaculada.

Un año más nos unimos al gozo de toda la Iglesia para celebrar el misterio de la Concepción Inmaculada de la Virgen María. La liturgia de esta solemnidad nos invita a contemplarla así, como Dios la quiso: libre de toda mancha de pecado original para que fuese digna madre de su Hijo. Y, porque nos trajo a Jesús, el Cordero inocente que quita el pecado del mundo, la invocamos como Madre de la Esperanza.

Al participar en la Vigilia de la Inmaculada manifestamos, entre otras cosas, nuestra firme voluntad de dejarnos iluminar por esa Luz, engendrada en el seno de la Virgen.
Acojamos, pues, de manos de María, la Luz que ha de brillar en medio de este contexto de pesimismo y de preocupación por el presente, de sensación de que los cimientos de nuestra sociedad y de nuestra convivencia se tambalean; en este contexto donde se percibe tanta polarización y tantas divisiones, lo cual genera, en no pocos de nosotros, miedo al futuro e incertidumbre; en definitiva, desesperanza.

La luz de la Esperanza que nos trae María no la podemos esconder debajo del celemín, sino que hemos de ponerla en el candelero. ¡Abrámonos!, por tanto, ¡con María a la Esperanza!

Iluminados por esa Luz, que es Cristo, pongámonos en camino y hagamos que llegue a cada corazón, a cada familia, a nuestros barrios y ciudades, a nuestras comunidades eclesiales.

Hagamos que llegue a los que sienten y experimentan cada día la soledad;
a los que miran al futuro con miedo y preocupación;
a los jóvenes que no acaban de encontrar sentido a sus vidas;
a los que la falta de trabajo y de unas condiciones económicas justas les lleva a malvivir día a día, semana tras semana, mes a mes, año tras año;
a los que padecen enfermedades graves y muy dolorosas,
a los que están en estado terminal;
a las familias rotas y enfrentadas;
a los que son víctimas de cualquier dependencia y que, desgraciadamente, tanto abundan… Que la Luz que nos trae María Inmaculada haga que la Esperanza brote para todos ellos. Os deseo una feliz Vigilia y una muy gozosa celebración de la fiesta de la Inmaculada.

Con todo afecto, os bendice:

José Cobo Cano
CARDENAL ARZOBISPO DE MADRID

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