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Osoro, antes del Cónclave: «Las reuniones con los cardenales han sido fraternas, sinceras y con la conciencia de gran responsabilidad»

El cardenal español atiende a ECCLESIA en Roma y ofrece sus últimas impresiones antes de sumergirse en el silencio y la oración para elegir al nuevo Papa

Monseñor Carlos Osoro atiende a ECCLESIA en Roma y ofrece sus últimas impresiones antes de sumergirse en el silencio y la oración de cara al inminente Cónclave. Charlamos junto al cardenal español sobre los días previos de reuniones, los grandes retos de la Iglesia y el papel de los cristianos en este momento histórico crucial.

En relación con los encuentros mantenidos por los cardenales, señala estos como «muy fraternos, muy sinceros, muy abiertos», marcados por la conciencia de una «gran responsabilidad en estos momentos» para la misión de la Iglesia. Del mismo modo, ha querido subrayar que, desde su experiencia, «se está tomando muy en serio lo que está sucediendo en estos momentos para la vida de la iglesia».

Al ser consultado sobre su participación en los mismos, reconoce haber tenido «una intervención», ya que, considera, no eran necesarias más, pues se reconoce como una persona habitualmente «de pocas palabras», y por su propio carácter solo expresa aquellas que le parecen «oportunas y convenientes». Admite, en consonancia con su temperamento, que le cuesta intervenir solo por hacerlo, pues «uno no siempre tiene cosas importantes que decir», y le parece fundamental «dejar hablar a todos». En este sentido, enfatiza que la escucha es «especialmente importante siempre», ya que permite percibir «las necesidades, las realidades que aparecen, también las tensiones que puede pueden existir».

Sobre los desafíos actuales que ha de afrontar la Iglesia, el cardenal afirma que no hay reto mayor que «el del anunciar a Jesucristo, nuestro Señor», pues, si bien ha habido momentos en la historia en que esto ha sido más sencillo y otros en los que las dificultades han sido mayores, a su juicio el tiempo presente es «especialmente importante», porque existen «vacíos importantes» en el corazón humano. Mostrando una convicción personal arraigada y profunda, asegura que «solamente ese vacío lo llena Dios, y especialmente en la figura de Jesucristo, nuestro Señor». Por ello, «la gran tarea que ha tenido siempre la Iglesia, y más en estos momentos, es conocerlo a Él, seguir sus pasos, seguir sus huellas, ofrecer su rostro» a los demás.

Respecto a las propuestas surgidas durante estos días, monseñor Osoro revela que «la gran propuesta es la que Cristo tiene siempre: id por todo el mundo y anunciad el Evangelio». Sin embargo, recalca que esta misión «no se puede hacer de cualquier manera», sino que requiere una «relación fuerte con nuestro Señor», por la que dejar «transparentar su presencia en nuestra vida a través de nuestras acciones».

En este sentido, y aunque las palabras son muy necesarias, recalca que es «sobre todo con estas acciones con las que vamos realizando la vida junto a los demás». La Iglesia, en su opinión, siempre se ha movido «por el testimonio, por la entrega, por el servicio, por mostrar el rostro del Señor de una manera cercana» ante las «necesidades reales que tienen los hombres», una riqueza en el servicio que ha motivado el nacimiento de congregaciones a lo largo de la historia.

Finalmente, sobre la forma ideal como los cristianos deben acompañar este tiempo fuerte, monseñor Osoro señala que «es un momento importante de orar». Y recuerda que los cristianos «no actuamos solo desde nuestras fuerzas», sino que la presencia del Padre y la acción del Espíritu Santo son evidentes, pero «se lo tenemos que pedir al Señor». Así, subraya la necesidad de «creer de verdad en ello» y tener fe en que esta etapa crucial que vive la Iglesia «es un momento de Dios, donde Él actúa de una forma especial» al servicio de todos.

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