El lema escogido para este 2025 —«El Señor te bendiga y te proteja (Num 6,24) y colme tu esperanza»— encierra una bendición de la Sagrada Escritura y la enmarca en el Año Jubilar
La Iglesia española celebrará el próximo domingo, 6 de julio, la LVII Jornada de Responsabilidad en el Tráfico, una iniciativa que busca concienciar a la población sobre la importancia de la seguridad vial y la movilidad humana, aportando desde una perspectiva cristiana. Promovida por el Departamento de Pastoral de la Carretera, integrado en la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana, esta jornada se celebra en torno a la festividad de san Cristóbal, patrono de conductores y transportistas, que tendrá lugar el próximo jueves, 10 de julio, y coincidiendo, como cada año, con el inicio de las vacaciones de verano para millones de españoles.
El lema escogido para este 2025 —«El Señor te bendiga y te proteja (Num 6,24) y colme tu esperanza», entraña un mensaje profundo. La primera parte es una fórmula de bendición de la Sagrada Escritura que encierra el compromiso de Dios de bendecir a quienes invocan su nombre. La segunda parte —«y colme tu esperanza»— se enmarca en el Año Jubilar 2025, «Peregrinos de Esperanza», subrayando esta virtud teologal como pilar esencial del camino.
En su mensaje anual, Los obispos insisten en que la esperanza es «como un ancla de salvación», instando a poner todo el empeño para que las cosas salgan bien y no dejar nada al azar cuando hay vidas humanas en juego. El texto se encuentra dirigido a un amplio espectro de actores relacionados con la movilidad y la seguridad vial, incluyendo no solo a conductores y transportistas (camioneros, taxistas, repartidores, conductores de autobús, ambulancias), sino también a ciclistas, usuarios de patinetes, la DGT, Guardia Civil, bomberos, cofradías de san Cristóbal, asociaciones de transportistas y de víctimas, automovilistas, motoristas, e incluso peatones y quienes trabajan en servicios relacionados con la movilidad como gasolineras, restaurantes y talleres mecánicos.
Entre las principales recomendaciones del mensaje episcopal destaca la paciencia, pues se aconseja no intentar ganar tiempo saltándose las normas de tráfico o excediendo los límites de velocidad, ya que esto conduce a situaciones peligrosas. Es crucial, a su entender, mantener la calma ante circunstancias adversas y evitar conducir ofuscado por problemas personales, que pueden distraer de la atención en la carretera.
En este sentido, la prudencia y el respeto también son aspectos a considerar, ya que, tal y como recuerdan los propios obispos, los miles de siniestros y accidentes anuales en España, muchos con víctimas mortales, son motivo suficiente para circular con estas precauciones, más allá de las posibles multas. Subrayan, de esta forma, que no hay dinero que pueda compensar la «pesada carga de arrastrar de por vida» la culpa de haber atropellado y matado a alguien por imprudencia, e insisten en la importancia de tomar conciencia sobre cómo ser un buen conductor, prudente y responsable, para evitar percances.
Del mismo modo, se anima a bendecir los vehículos, calificando esta práctica como una «sana y buena costumbre que se debe potenciar y popularizar». Ponerse en las manos de Dios al iniciar un viaje no es superstición, sino plena confianza en un Padre providente que desea iluminar el camino de sus hijos. Se invita a no dejar de rezar, pidiendo la bendición del Señor y poniendo el camino, el trabajo y la familia en sus manos. Especialmente, se recomienda acudir a la intercesión de Santa María de la Prudencia y san Cristóbal.
El Departamento de Pastoral de la Carretera ha preparado diversos materiales para esta Jornada, incluyendo carteles, una estampa con oraciones a los ya mencionados Virgen de la Prudencia y san Cristóbal, una pegatina para el coche, subsidios litúrgicos para celebrantes y monitores, y un tríptico informativo con detalles sobre la labor y objetivos de la sección. Además, con motivo del Año Jubilar, se invita a las diócesis a organizar peregrinaciones para transportistas y conductores a santuarios o catedrales.
Por último, se reitera que tanto las vías como los vehículos son una bendición del Señor, facilitando el trabajo, el encuentro de personas y el transporte de mercancías, siempre que se utilicen con prudencia y responsabilidad. En consonancia con ello, la Iglesia hace un llamamiento final a ser prudentes y respetuosos con las normas de tráfico, manteniendo viva la fe y la esperanza en cada trayecto.








