Durante su primera alocución, reconoció públicamente que no está preparado, pero se comprometió a aprender y conocer la realidad diocesana. Este domingo tomará posesión de la sede episcopal de Jaca
El escolapio Pedro Aguado ya es obispo de Huesca. Este sábado recibió la ordenación episcopal en la catedral oscense, en una ceremonia presidida por el cardenal Joao Braz de Aviz y en la que participaron, entre otros, Carlos Escribano Subías, arzobispo de Zaragoza, y Vicente Jiménez Zamora, arzobispo emérito de Zaragoza. Este último fue administrador apostólico de Huesca y de Jaca durante el periodo de sede vacante.
Según cuenta Miguel Barluenga en Iglesia en Aragón, en el presbiterio se colocó un relicario con las sandalias que pertenecieron a san José de Calasanz, fundador de los escolapios. De hecho, las sandalias forman parte del escudo del nuevo obispo.
En el saludo inicial, Jiménez Zamora animó al nuevo obispo a que se inserte en el surco evangelizador de la diócesis y a que incorpore «la savia vivificadora del Evangelio, que siempre es generadora de novedad». Roman Walczak, primer secretario de la Nunciatura de la Santa Sede en España, le recordó que su misión «continuar la obra del Buen Pastor Jesucristo».
Por su parte, Joao Braz de Aviz vertebró su alocución en torno a la paz. De hecho, saludó a los presentes con las mismas palabras que utilizó el papa León XIV cuando se presentó ante el mundo tras ser elegido Pontífice.
Ya desde la sede episcopal, el nuevo obispo ha reconocido que no está preparado para ser obispo ni tiene un programa establecido. «Me alegro de poder decirlo públicamente», añadió.
«Creo profundamente en el valor del mensaje del Evangelio, la misión de la Iglesia es transmitirlo con un testimonio y no hay nada más apasionante. Creo en una Iglesia sencilla, misionera y sinodal que no piense en sí misma; para todos, acogedora y abierta al mundo entero», concluyó Aguado.
Tras la celebración de este sábado, Aguado tomará posesión de Jaca este domingo.








