“El que permanece en mí y yo en el, ese de fruto abundante” (Jn 15,5)
- En este tiempo del cambio, es difícil la permanencia en un lugar y en una relación.
¿Estamos decididos a mantener la fidelidad a nuestra fe y a nuestra vocación? - No basta con permanecer en un lugar. Jesús habla de la necesidad de permanecer en él
y permitirle a él permanecer en nosotros. ¿Cómo entender esa doble permanencia? - En nuestra cultura no es muy conocida la imagen de la viña y de las parras, de los
racimos y de las uvas. ¿Cómo traducir hoy esa imagen evangélica? - Isaías escribía que Israel era una viña que no dio el fruto esperado. ¿Qué quiere decir
Jesús al presentarse a sus discípulos como la vid verdadera? - Al presentarse como la vid verdadera, ¿no estará Jesús denunciado a otras viñas y
otras vides que tienen apariencia, pero no dan el fruto esperado? - Según Jesús, quien permanece unido a él dará fruto abundante. ¿Cuál es el fruto que
los discípulos de Jesús pueden ofrecer a este mundo? - ¿Qué dificultades y que ayudas he percibido a lo largo de mi vida para permanecer
unido o unida a Jesucristo como el sarmiento a la vid?







