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Maximino Caballero en Valencia

Prefecto de Economía de la Santa Sede: «Solo se recupera la credibilidad a través de la transparencia»

El español Maximino Caballero defiende en Valencia que las medidas que está implementando el papa Francisco buscan que la Santa Sede se una referencia internacional

El prefecto de la Secretaría de Asuntos Económicos de la Santa Sede, el español Maximino Caballero, ha participado este jueves en las XVIII Conversaciones Canónicas organizadas por la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad Católica de Valencia (UCV), el Arzobispado de Valencia y Caixabank. Momento que ha aprovechado para afirmar que la Santa Sede tiene que recuperar la credibilidad, que «está muy dañada», y que «solo se recupera a través de la transparencia».

«La transparencia es el principio más mencionado, y más utilizado en las normativas de la reforma económica, porque hablamos de un patrimonio público alimentado de fuentes limitadas, en la mayoría de ocasiones, procedente de donaciones de los fieles. Por tanto, tenemos que dar y rendir cuentas. Transparencia no solo es publicar las cuentas, es demostrar que tenemos unos procesos que funcionan, que cada ente es responsable de sus actos y que luchamos contra la corrupción», ha reflexionado.

El jefe de la economía vaticana también ha dicho que, aunque la reforma económica del papa Francisco, se remonta al inicio de su pontificado, esta todavía está comenzando. «Hay que tener paciencia, habrá ajustes».

Y ha añadido: «Todo nos llevará al objetivo último: poner a la Santa Sede como referencia internacional desde el punto de vista de transparencia y recuperación de la credibilidad».

Según ha subrayado, el trabajo hecho hasta el momento se ha desarrollado siguiendo los principios básicos establecidos por el papa Francisco: ética, servicio y sostenibilidad económica y financiera. Junto a estos: la racionalización y centralización de recursos, es decir, no duplicar estructuras. O la segregación de funciones para evitar errores y delitos: «Aplicar el criterio de los cuatro ojos: no debería haber nadie que no tuviera que rendir cuentas».

Con todo, Caballero ha reconocido que se siente privilegiado al liderar este proceso de cambio y ha pedido oraciones para «implementar aquello que no es solo una aspiración, sino también una obligación para los que componemos la Santa Sede y, en conjunto, la Iglesia».

En la clausura de las jornadas, en las que también ha participado el vicesecretario para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal Española (CEE), el arzobispo de Valencia, Enrique Benavent, ha recalcado que la Iglesia, al administrar los bienes, «tiene unas exigencias éticas de honradez, claridad, transparencia y de usarlos para los fines que le son propios».

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