El Papa reivindica el papel de la sociedad civil, y especialmente el de las mujeres, en la construcción de un futuro de justicia y paz para el país
El primer día de León XIV en Camerún ha estado marcado por su encuentro con las autoridades, el cuerpo diplomático y la sociedad civil y por una emotiva visita al orfanato Ngul Zamba en Yaundé, la capital del país.
Un día que sirvió para reclamar la paz y el bueno gobierno y para destacar el papel importante de la sociedad civil en la construcción de un futuro de justicia y de paz para el país.
«Vengo entre ustedes como pastor y como servidor del diálogo, de la fraternidad y de la paz. Mi visita expresa el afecto del Sucesor de Pedro por todos los cameruneses, así como el deseo de animar a cada uno a proseguir, con entusiasmo y perseverancia, en la construcción del bien común», dijo ante las autoridades, cuerpo diplomático y sociedad civil.
A partir de aquí, articuló un discurso en el que repasó varias cuestiones que afectan a la realidad de este país. Propuso la paz ante la violencia que domina algunas regiones: «Una paz que sea desarmada, es decir, no basada en el miedo, la amenaza o el armamento; y desarmante, porque es capaz de resolver los conflictos, de abrir los corazones y de generar confianza, empatía y esperanza. La paz no puede reducirse a un eslogan: debe encarnarse en un estilo, personal e institucional, que repudie toda forma de violencia».
Y reivindicó el papel de la sociedad civil para promover la paz social y la cultura del diálogo y respeto a las diferencias y «formar las conciencias». Puso en valor, en concreto, la contribución de las mujeres: «Su compromiso con la educación, la mediación y la reconstrucción del tejido social es inigualable y constituye un freno a la corrupción y a los abusos de poder. También por esto su voz debe ser plenamente reconocida en los procesos de toma de decisiones».
A los dirigentes del país, pidió compromisos concretos: transparencia, estabilidad y seguridad, siempre respetando los derechos y atendiendo a los vulnerables. «Es hora de atreverse a hacer un examen de conciencia y dar un valiente salto cualitativo», dijo.
Y les recordó que sus cargos exigen un doble testimonio: «El primero se realiza en la colaboración entre los diversos órganos y niveles administrativos del Estado al servicio del pueblo y especialmente de los más pobres; el segundo se lleva a cabo vinculando sus responsabilidades institucionales y profesionales a una conducta íntegra en la vida».
Para León XIV, Camerún posee los recursos humanos, culturales y espirituales necesarios «para superar las pruebas y los conflictos y avanzar hacia un futuro de estabilidad y prosperidad compartida». «Es necesario que el compromiso común en favor del diálogo, la justicia y el desarrollo integral transforme las heridas del pasado en fuentes de renovación», agregó.
Concluyó con la constatación de que las religiones, cuando no son distorsionadas por el veneno de fundamentalismos, inspiran profetas de paz, justicia, perdón y solidaridad. Y expresó el deseo de la Iglesia católica de seguir sirviendo a todos sin distinción.
En un orfanato
El otro acto de León XIV en su primer día en Yaundé fue en un orfanato, el de Ngul Zamba, que atienden las Hijas de María. Fue a abrazar en nombre de Jesús a los niños que allí residen y a todos los que se implican en el cuidado de estos pequeños.
«En un mundo marcado frecuentemente por la indiferencia y el egoísmo, esta casa nos recuerda que todos somos custodios de nuestros hermanos y hermanas, y que, en la gran familia de Dios, nadie es nunca un extranjero o un abandonado, sin importar cuán pequeño pueda ser», afirmó.
El Papa reconoció el sufrimiento de los niños, pero les dijo con firmeza que están llamados a un futuro más grande que sus heridas. «Son portadores de una promesa. Porque ahí donde puede haber miseria, sufrimiento o injusticia, Dios está presente, conoce sus rostros y está muy cerca de ustedes. El Evangelio nos recuerda que Jesús tenía una predilección especial por los niños como ustedes, los ponía en el centro. Sepan que él los mira hoy a cada uno de ustedes con el mismo afecto», concluyó.









