El Vaticano acoge el 28 y 29 de julio el jubileo de los misioneros digitales e influencers en las primeras jornadas del gran jubileo de los jóvenes
La celebración de un jubileo específico para misioneros digitales e influencers -que está acogiendo el Vaticano estos días- muestra la importancia cada vez mayor para la Iglesia de la evangelización en redes sociales. Un buen ejemplo de ello, es el caso de Quique Mira. Barcelonés de 26 años y recién casado con María Lorenzo, enfermera valenciana, dejó su trabajo en una empresa de marketing para dedicarse por completo a la evangelización en redes sociales. Con 156 mil seguidores en su cuenta personal, ha creado una plataforma, Aute, que da trabajo a 55 personas en España y cuya misión es responder a las heridas de los jóvenes de hoy con una propuesta: es Cristo el único que cumple la vida. Este viernes, 1 de agosto, estará en Roma participando en el Jubileo de los jóvenes, junto a su mujer dará su testimonio en el encuentro de los españoles que tendrá lugar en la plaza de San Pedro. Entre un viaje y otro —parte de su misión es dar conferencias por todo el mundo sobre liderazgo católico— ha charlado con ECCLESIA.
—¿Qué es Aute y cómo nace?
—Lo primero es que es que yo empecé a compartir contenido en redes sociales sobre mi experiencia de fe, mi experiencia de Cristo, hace unos seis años. En ese momento aún trabajaba, dirigía un departamento de marketing en Barcelona. Mi intención era seguir con mi trabajo y hacer carrera profesional ahí en lo que se me proponía. Esto era como un parte más de apostolado de mi vida, como un hobby. Llegaba el fin de semana y creaba vídeos.
Pero empecé a ver que esto crecía mucho, llegaba mucha gente y hubo un punto en el que me invitan, ya cuando tenía más seguidores, me invitan a Chicago, a Estados Unidos, a dar un curso de leadership muy enfocado a la necesidad que tienen los jóvenes de tener eh líderes y referencias católicas, , fundamentados en la verdad del Evangelio y de la Iglesia. Dando ese curso, me tocó hablar con muchos jóvenes entre conferencia y conferencia, que venían y me decían, «Quique, lo tengo todo en la vida -era un auditorio de clase alta-, pero no sé quién soy, no sé lo que yo quiero. Me lo dan todo, me dan una buena carrera, me dan un buen coche, pero no sé quién soy». Entonces a mí me impactó muchísimo el ver a un joven sumergido en mucha superficialidad, pero que no llega a las preguntas fundamentales, que no llega al corazón y a cuestionarse él mismo lo que quiere para a partir de ahí, hacer un camino.
Entonces vuelvo a España muy tocado, hablo con la que es a día de hoy mi mujer, que era mi novia en aquel entonces, y le digo, «hay que hacer algo». Entonces hice un vídeo en mis redes sociales convocando a toda aquella persona que me seguía y quería hacer apostolado para hacer un primer equipo de ocho personas para ya juntarnos y empezar a hacer contenido, pero de alta producción, o sea, un contenido bien hecho para compartir el Evangelio, el mensaje de Cristo. Nos juntamos, pensamos un nombre… Aute nace de la experiencia de ver a los jóvenes -y aquí nos involucramos- invadidos por una superficialidad que abruma, que incapacita a veces para llegar a lo profundo, a lo real, a lo auténtico. Nace como una respuesta para señalar al joven que quien nos da la autenticidad y quien nos da la identidad es Cristo. Entonces, es hacer un contenido atractivo, fácil de entender, según el evangelio para el joven. Eso inicialmente es lo que lo que era Aute. Es el origen de cómo Dios nos llamó a esta misión, que ante todo más que un plan de escritorio es un llamado. Yo ahora con perspectiva lo voy viendo y voy identificando lo que Dios ha ido haciendo, es sin ninguna duda un llamado de Dios, que lo pone en el corazón y al cual acogemos y respondemos.
Sí que es muy importante mencionar que hubo un punto de inflexión cuando empezamos a crecer mucho en redes sociales y nuestros vídeos empiezan a llegar cada vez a más gente, hay un momento en el que vemos que nos llegan cantidad de mensajes todas las semanas de gente que ve nuestros vídeos, pero que piden un sitio para vivir lo que estamos compartiendo. Empezamos a llegar a gente pues de Madrid, de Sevilla, de México, de Estados Unidos. Todo el mundo venía diciendo, «me ha conmovido mucho tu mensaje, tus vídeos, pero ¿dónde puedo ir? O sea, ¿dónde puedo ir a concretar esto que vivís en un sitio presencial?» Y ahí es cuando un poco con el equipo y en discernimiento nos dimos cuenta de que Dios nos pedía montar una plataforma, una aplicación donde poner todas las opciones de la Iglesia para vivir la fe, todas las parroquias, todos los movimientos. Yo hablé con varios obispos de España, con la Conferencia Episcopal, enviamos un vídeo al Papa -aún estaba Francisco, que en paz descanse-, y él aprobó y bendijo nuestro proyecto y ahí se cierra y se concreta la misión de Aute, que es ser un puente entre el joven y la Iglesia. Es decir, Aute tiene como core, en su misión dedica esfuerzos a compartir el mensaje de Cristo a través de los vídeos que hacemos y luego que no caiga en saco roto este anuncio del Evangelio, sino que se reconduzca y que cada joven encuentre un lugar en la Iglesia por medio de Wayupp, que es el nombre que tiene la aplicación.
—¿De dónde partíais?¿De dónde viene la inteligencia para acertar con el contenido y las formas? ¿Cómo se explica el éxito de Aute?
—El éxito te diría que es el Espíritu Santo y puede quedar como muy bonito, pero de verdad creo que el éxito que tiene Aute es su equipo. A día de hoy hay un equipo de 55 personas en España y estamos abriendo equipo en Estados Unidos. Pero el equipo de España no es que seamos super cracks del marketing, del contenido, es que hay una comprensión tan grande y una acogida de que es un llamado de Dios y es él quien nos hace apóstoles en el siglo XXI, en nuestro entorno, que esto es lo que nos da, no sé cómo decirlo, la creatividad evangelizadora, el discernir cómo con las herramientas de hoy podemos compartir con el mundo que hay uno que ha cambiado nuestra vida, y que hay uno que nos hace, o sea, que no somos nosotros los importantes.
Entonces, para mí el éxito reside en tener un equipo que se sabe hijo, que se sabe amado, que vive en primera persona lo que están predicando. Para mí es la clave, no somos profesores, no somos grandes teólogos que hablamos en tercera persona, somos gente que todos los días nos levantamos siendo necesitados de la gracia de Dios, del Espíritu Santo, y conforme a esto que recibimos, vivimos, trasladamos, transmitimos. Para mí esa es la clave.
—¿Te has encontrado muchos jóvenes con sed de Dios en las redes sociales?
—Sí, por supuesto. La labor en redes sociales te lleva todos los días a encontrarte de frente con la sed que tienen los jóvenes de Dios. Es increíble. Esto lo digo en nombre de Aute y en nombre personal, porque también, por otro lado, con la cuenta de Quique Mira me dedico a dar conferencias, a compartir contenido y demás. Y es bellísimo, es un regalo el encontrarme constantemente con jóvenes que dicen basta. Que dicen basta a llenar su corazón de cosas que no lo llenan, a llenarse de la superficialidad y del sin rumbo de un mundo que pone el éxito y que pone el ideal en cosas mundanas, finitas, materiales, y llega un punto en el que el joven reconoce que esto no le basta. Entonces, la victoria está cuando recibes un mensaje de alguien que dice, «pensaba que la vida era así, pensaba que la vida no bastaba, no llenaba, pero encontrarme con estos jóvenes que han descubierto esta verdad me ha puesto a mí en camino». Es una bendición, es un regalo.
—De todo el contenido que hacéis, ¿qué es lo que mejor funciona y por tanto de lo que hay más necesidad?
—Lo que mejor funciona es el testimonio, lo que es auténtico. Al final el joven anhela autenticidad. Cuando ve algo verdadero se ve, se nota. Cuando no hay maquillaje, disfraz, cuando lo que ves dices, «es que es verdad», es que todo parte de la experiencia, del testimonio vivo de unos jóvenes que en su debilidad, que en su incapacidad, en su no ser especiales, porque somos supernormales y super de a pie, buscamos al Señor y creo que eso es lo que el joven ve. A otro joven como él, con las mismas inquietudes, mismos sufrimientos, mismas alegrías, mismas preguntas, pero que ha encontrado en quien responderlas, en el Señor, y eso es lo que acerca al joven a preguntarse y a llevarlo a hacer real en su vida.
—¿Cómo hacer misión en RRSS? ¿Es el mejor método de evangelización para el siglo XXI?
—Si hay un llamado, acompaña la gracia. Siempre lo digo, no creo que todos los jóvenes tengan el llamado y el deber de estar en redes sociales para compartir como Aute o como yo personalmente lo hago. Creo que el Señor reparte sus dones como él quiere y necesitamos apóstoles en todos los ámbitos, de todas las formas, ahí es el plan de Dios con cada persona. Es igual de válido el que es médico y con cada paciente comparte el Evangelio, no de forma explícita, pero en la manera de cuidar, de mirar, de atender.
—¿Estáis participando del Jubileo? ¿qué esperas de él? ¿qué pasos crees que tiene que dar la Iglesia en este sentido?
Sí que estaremos en el jubileo, de hecho, damos nuestro testimonio en el encuentro de españoles, que se esperan 30,000 personas en San Pedro, en la plaza de San Pedro. Creo que, en ese sentido, la Iglesia hace mucho bien proponiendo un espacio de encuentro para todos los jóvenes. Creo que para el joven que vive hoy en su realidad, con sus movidas, con sus cosas, tener unos días donde ver que no es el único loco, sino que comparte esta locura con muchísima gente viva y auténtica, creo que es un gran regalo.
En ese sentido, lo que sí veo que la Iglesia tiene que seguir haciendo, y me involucro, tenemos que seguir haciendo, es acercarnos al joven, acercarnos al joven que es el futuro de la Iglesia, es el presente y el futuro de la Iglesia. Escuchar, en la confianza, en la esperanza y en el creer que el joven tiene mucho que decir, mucho que hacer y sobre todo que necesita el respaldo y el acompañamiento de la Iglesia. Y esto lo digo en primera persona. Yo, si no hubiéramos sido sostenidos y acompañados por nuestra madre la Iglesia, no estaríamos donde estamos ni de broma. Creo que este acercamiento mutuo es muy conveniente, y por otro lado, seguir haciendo esfuerzos en creer que, como decía el Papa Benedicto XVI, las redes sociales son el nuevo continente digital, lo que para San Pablo era un ambón, una atril en una sinagoga, hoy es un reel para muchos jóvenes.
Creo que debemos seguir dando espacio desde el discernimiento, la comunión y desde el no todo vale y no todo el mundo tiene que estar ahí, por supuesto, como cualquier misión/vocación. Pero sí dar ese espacio, esa confianza para que pueda resurgir esta realidad cada vez con más fuerza y en comunión con la Iglesia.
—Ya que has conocido al papa León en persona… ¿cómo es en las distancias cortas? ¿os lleváis algún encargo de su parte?
—Sí, el papa León fue un regalazo. Él es super cercano y yo tenía planteado un discurso que luego no le dije porque cuando se te pone delante y te mira los ojos, es como que te paralizas. Es increíble. Yo recuerdo sentir que para él éramos la única persona en ese momento. Él llevaba dos horas saludando gente con lo que es la responsabilidad de ser el Santo Padre, y de guiar a toda la Iglesia. Pero en ese momento éramos únicos. Tuvimos el regalo de poder compartirle rápidamente sobre nuestro matrimonio, que estábamos recién casados, de contarle la misión de Aute, y lo que recibimos fue un empujón, un ánimo para nuestra misión y para la evangelización con los jóvenes.








