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Rafael Vázquez, consultor del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso: «Es crucial que cualquier atentado contra la libertad religiosa sea denunciado»

El director de la Subcomisión para las Relaciones Interconfesionales y el Diálogo Interreligioso afirma que su nombramiento es un reconocimiento a la Iglesia en España y a la labor que en este campo viene realizando

Nos encontramos en el ecuador de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que se celebra con el lema Un solo Espíritu, una sola esperanza. Un momento en el que los obispos españoles han aprovechado para hacer un llamamiento a la fraternidad. Hablamos de ello con Rafael Vázquez, director de la Subcomisión para las Relaciones Interconfesionales y el Diálogo Interreligioso, que acaba de ser nombrado consultor del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso.

—¿Tiene alguna particularidad o foco esta nueva edición de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos?
—Quien elabora los materiales marca un poco el foco de la semana. Este año, la Iglesia Apostólica Armenia ha sido la encargada de preparar los textos oracionales y de meditación. Y esta Iglesia ha vivido su fe en un clima de persecución, arriesgando la propia vida desde los comienzos de su fe. Creo que es algo muy significativo, porque los cristianos en muchos lugares del mundo compartimos martirio, el ecumenismo de sangre del que hablaba el papa Francisco. La sangre de los cristianos tiene el mismo color. Así, hay una llamada a vivir la unidad en lo esencial, respetando la diversidad de los distintos miembros. Es un signo de esperanza.

—El impacto creciente de esta semana, la Mesa de Diálogo Interconfesional… Son muchos los pasos que se han dado en los últimos años en materia de ecumenismo. ¿Estamos en el mejor momento?
—Que la cuestión del ecumenismo no se reduzca solo a esta semana dice mucho de la situación y de la sensibilidad de la Iglesia en España respecto a la unidad de los cristianos. No solo es que haya actos conjuntos, sino que estamos respetando la dimensión ecuménica de nuestras acciones. Y esto se traduce en un camino compartido en ámbitos como las migraciones o la pastoral familiar.

—¿Hay ejemplos concretos?
—Ahora, cuando tenemos que abordar cuestiones dentro de la Iglesia se pide que también puedan participar otras confesiones cristianas y religiones. Por ejemplo, en el trabajo que se está haciendo desde la CEE sobre la natalidad se ha reclamado presencia de otras Iglesias y religiones. Cuando hemos abordado el tema de la libertad religiosa, también han estado. Dentro de poco vamos a hacer público un informe sobre las acciones que las Iglesias están realizando conjuntamente en favor de las personas migrantes.

—En unos días, la Subcomisión Episcopal para las Relaciones Interconfesionales y Diálogo Interreligioso organiza una jornada sobre el derecho a la libertad religiosa. ¿Por qué es importante abordar este tema ahora?
—A nivel internacional, vemos que están resurgiendo actitudes antisemitas, islamófobas y anticristianas. Y esto quiere decir que tenemos que estar muy alerta, porque hablamos de un derecho fundamental y que se inspira en la visión cristiana de la dignidad de la persona. Es crucial que cualquier tipo de atentado contra la libertad religiosa sea denunciado y que estemos atentos para distinguir qué es y qué no es un delito contra la libertad religiosa. Y que apoyemos a las minorías para que no sean discriminadas. Discriminar a una minoría es discriminar a todos.

—Esta semana hemos conocido que la Santa Sede lo ha nombrado consultor del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso. ¿Cuál será su labor? ¿Qué significado tiene?
—Es una tarea para asesorar al Dicasterio en determinadas cuestiones y participar en las tareas que llevan a cabo, ya sea en la sensibilización de los católicos en esta materia como en la apertura al diálogo. Ya había participado en algunas iniciativas como en los diálogos con hinduistas y ahora estoy trabajando en un grupo con representantes de las religiones en Irak. Este nombramiento significa, además, un reconocimiento a la Iglesia española por la tarea que viene realizando a través de la Subcomisión para las Relaciones Interconfesionales y el Diálogo Interreligioso, pues soy el único entre los consultores. Así que no es un reconocimiento a mi persona, sino, sobre todo, a la Iglesia en España.

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