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Rodrigo Guerra en la Universidad San Dámaso: «Sinodalidad y comunión han estado en América Latina desde los orígenes»

El secretario de la Pontificia Comisión para América Latina impartió una conferencia en el centro de formación de la archidiócesis de Madrid con motivo de la fiesta de santo Tomás de Aquino

El secretario de la Pontificia Comisión para América Latina, Rodrigo Guerra, fue el encargado de impartir la ponencia del acto académico de celebración de la festividad de santo Tomás de Aquino en la Universidad Eclesiástica San Dámaso, ocasión que aprovechó para hacer un recorrido por la aportación de América Latina a la Iglesia universal.

De hecho, ha reivindicado que tanto la sinodalidad como la comunión, dos de los temas centrales del proceso sinodal, han estado presentes en el continente desde que la Virgen de Guadalupe se apareció a san Juan Diego, acontecimiento que marcaría siglos después el devenir de la Iglesia en este continente con las sucesivas conferencias del episcopado latinoamericano.

En primer lugar, Guerra quiso destacar que el acontecimiento guadalupano dejó una indicación muy clara, que no tenía que ver con la expansión de esta devoción mariana, sino, fundamentalmente, con que el Evangelio se anuncie inculturado, «utilizando lo bueno que hay en las culturas no cristianas»

Importante también, por la relación entre san Juan Diego y el obispo, es la sinodalidad y la comunión. De hecho, añade: «La sinodalidad y la comunión han estado en América Latina desde los orígenes».

Otra cuestión fundamental que brota de Guadalupe y que ha recorrido toda la intervención de Guerra es la opción por los pobres, igual que el papel de los laicos y de las mujeres. Y ha añadido sobre estas últimas: «La fe llegó por vía femenina a América Latina».

En su recorrido por las diferentes conferencias del episcopado latinoamericano, el secretario de la Pontifica Comisión para América Latina puso de manifiesto las tensiones que se generaron con la Santa Sede sobre «las teologías de la liberación».

En este sentido, defendió que es legítimo mostrar reservas frente al magisterio de los Papas, aunque añadió que la no acogida de este debe hacerse siempre en clave evangélica, siguiendo la corrección fraterna. «Cuidado con utilizar los medios de comunicación para cuestiones del magisterio ordinario, pues no es a golpe de presión mediática como se ayuda al Santo Padre en su ministerio magisterial», ha dicho refiriéndose a una instrucción de la entonces Congregación para la Doctrina de la fe firmada por Joseph Ratzinger a principios de los 90.

Teología y diálogo

En la Eucaristía posterior al acto académico, el arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo, ha destacado la figura de santo Tomás de Aquino por «su rigor, su clarividencia, su amplísima comprensión de la teología, su método, su capacidad de diálogo y de integración de saberes y, sobre todo, su capacidad para armonizar fe y razón».

Según recoger la web de la archidiócesis de Madrid, el cardenal Cobo ha señalado que la teología necesita «de los demás, del diálogo y de la escucha», y ha advertido ante la tentación de aislarse o vivir sin fretarnidad.

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