Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

Sed de santidad. La conciencia filial de Fernando Rielo

.

F

La llamada universal a vivir la santidad cambia la vida de los dilectos hijos de Dios; inician un itinerario sin retorno en pos de Cristo. A Fernando Rielo (Madrid, 1923 – Nueva York, 2004), fundador de los misioneros identes, este imperativo le sorprendió en Valsaín, sierra de Guadarrama (Segovia), el día que cumplía sus 16 años. La voz divina, tan conocida y amada ya por él, era del Padre de cuya presencia tuvo conciencia desde siempre, le infundió la certeza de proceder de un beso suyo. Aquel inolvidable amanecer le notificó lo que aún desconocía: que en el Evangelio está inscrito ese destino al que hemos sido llamados, una eternidad que cotidianamente se conquista palmo a palmo inundados de amor hacia la Santísima Trinidad, abrazados a la cruz y descalzos de todo lo que no sea el afán de cumplir su voluntad. 

Si antes de este episodio crucial de su vida Fernando Rielo ya tenía tatuada en su espíritu la conciencia filial, el resto de su existencia no hizo más que acentuarla y plasmarla en cuanto pensó, dijo e hizo hasta el fin de sus días. El corazón del Padre es el eje capital de su biografía, su gran pasión. Fue él quien le llevó a su divino Hermano Jesucristo, a diferencia de lo que usualmente suele ocurrir en la vida espiritual, que es el Hijo quien conduce al Padre. 

La respuesta a la llamada suya fue irrevocable: «Sí, Papá, seré santo». Cumplió fidelísimamente su palabra; jamás la olvidó. Ni una sombra de duda, siendo que tuvo que atravesar desiertos espirituales, incomprensiones…, sufrimientos de toda índole. Simplemente, mencionar que fue sometido a intervenciones quirúrgicas en casi una treintena de ocasiones, y los que llevaron consigo la fundación religiosa. Incansable en la misión fundadora que le fue impuesta por el Padre y que obedientemente acogió, en contra de su propia voluntad, no perdió ocasión alguna para testimoniar su amor por él. 

A sus hijos espirituales les encomendó vivamente: «Que la palabra Padre sea la mejor pronunciada en este mundo, y que seáis los misioneros identes los que mejor la pronunciéis, que esta palabra os haga famosos». Un hondo y religioso sentimiento que manifestó por activa y por pasiva en los paraninfos académicos donde compartió su fe, en sus obras, en sus numerosas cartas a miembros de la Iglesia, intelectuales, personas del mundo de la cultura, en los mensajes que dirigió, y que se refleja en los entes que puso en marcha: la Fundación Fernando Rielo, con el Premio Mundial de Poesía Mística, la Fundación Juventud Idente, la Escuela Idente, entre otros. 

Encarnó lo que tantas veces había expresado: «Decir Padre no es, simplemente, pronunciarlo, sino entregarle lo mejor de nuestra vida, recorriendo el mundo y atravesándolo de parte a parte, como formidables y magníficos hijos, para anunciarlo a tantos millones que no lo conocen, que no saben que son también hijos suyos, que desconocen este mensaje de su existencia». «En esta palabra Padre está la clave de vuestra purificación auténtica, de vuestra santificación. ¿Qué es la santidad? Es la conciencia filial; no es otra cosa…». 

Ello, sucintamente expuesto, refleja lo que fue el devenir de este fundador, promotor de la ciencia, del humanismo y de la mística, un insigne pensador, filósofo, metafísico, escritor, poeta, del que este año se celebra el centenario de su nacimiento, uno de cuyos eventos ha sido el Congreso Mundial en torno a su vida y a su obra que ha tenido lugar en octubre pasado. 

This Pop-up Is Included in the Theme
Best Choice for Creatives
Purchase Now