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Semana de la Oración por la Unidad de los Cristianos 2025

Con la apertura de la Puerta Santa de la basílica de s. Pedro, el Papa Francisco inauguraba el domingo 24 de diciembre un nuevo año jubilar ordinario que conmemora los 2025 años del nacimiento de Jesucristo, nuestro Salvador. El Jubileo que se desarrolla bajo el lema “Peregrinos de la esperanza”, deja un hueco también para la conmemoración de un hecho eclesial decisivo, celebrado hace 1.700 años: el Concilio de Nicea.

Es conveniente recordar una vez más el sueño de Jesús que se hizo patente en su oración al Padre: “Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste” (Jn 17, 21). Desgraciadamente, también a los cristianos se nos ha pegado el polvo del camino y han brotado en los terrenos de la Iglesia la división y el enfrentamiento. La división entre las comunidades cristianas, como recordó en su momento el Concilio Vaticano II, “repugna abiertamente a la voluntad de Cristo y es piedra de escándalo para el mundo y obstáculo para la causa de la difusión del Evangelio por todo el mundo”.

Como reconocía en octubre del año pasado el Papa Francisco, la unidad es una gracia, un don que tiene como protagonista al Espíritu Santo. Por eso, el principal clavo al que sujetar la esperanza en la recuperación de la unidad ha de ser la oración, acompañada de un ejemplar testimonio de vida. Siguiendo también la invitación del Papa, “pidamos al Padre misericordioso nos permita vivir en plenitud la fe recibida como regalo el día de nuestro bautismo y poder dar un testimonio libre, gozoso y valiente de dicha fe. Este será nuestro mejor servicio a la causa de la unidad de los cristianos, así como un servicio de esperanza para un mundo todavía marcado por divisiones, contrastes y rivalidades. Cuanto más fieles seamos a su voluntad de pensamiento, palabra y obra, más avanzaremos real y sustancialmente hacia la unidad”.

Además de la oración por la unidad de los cristianos, especialmente reclamada en el Octavario que va a desarrollarse del 18 al 25 de este mes de enero, ha sido y sigue siendo un motivo de esperanza el Concilio de Nicea cuyo aniversario celebramos. Como dicen los obispos de la Comisión Episcopal de Doctrina de la Fe en su Mensaje con este motivo, “el Concilio de Nicea supuso un hito en la historia de la Iglesia porque configuró una herencia dogmática y litúrgica común en el credo que recitamos en los domingos y solemnidades en la santa misa, texto de convergencia de todas las Iglesias y comunidades eclesiales”.

Y, en fin, nos ofrecen motivos para la esperanza en el camino de la unidad también diversas iniciativas en al ámbito formativo y pastoral como las actividades académicas de distintas facultades de teología y centros agregados y afiliados que, a lo largo del año van a profundizar en la común comprensión del misterio de la Santísima Trinidad del Dios uno, y la Mesa de diálogo interconfesional, erigida el 16 de septiembre pasado, signo de sinodalidad y apuesta por la colaboración entre las Iglesias y las comunidades eclesiales. Que Dios bendiga todas estas iniciativas.

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