Antonio Bellella, director del Instituto Teológico de Vida Religiosa (ITVR), obra de los Misioneros Claretianos, ha presentado este evento que en la semana de Pascua celebra su 54.ª edición
«Formar la afectividad es una ardua tarea de vida; no formarla es camina hacia el abismo». Esta afirmación del misionero claretiano Antonio Bellella, director del Instituto Teológico de Vida Religiosa (ITVR) sirve para justificar el tema de la 54.ª Semana Nacional de Institutos de Vida Consagrada, que se celebrará en Madrid del 23 al 26 de abril con el título Lo afectivo es lo efectivo. Fuerza y drama de la afectividad en la vida consagrada.
Durante cuatro días de la semana de Pascua, expertos en distintas materias, abordarán esta cuestión de una manera interdisciplinar y diversa, «incidiendo en lo intercongregacional e intercarismático». Pero también será una aproximación proactiva, «con pistas para seguir caminando», e identitaria, pues se centrará «en el carácter de la vida consagrada, privilegiando lo bíblico, lo teológico, la espiritualidad y la pastoral».
Los contenidos, según ha explicado Bellella, se reparten en cuatro núcleos, inspirados en textos bíblicos: Tu tesoro. Tu corazón (realidad, antropología teológica, lengua y lenguaje del amor); Los sentimientos de Cristo (el camino de la sabiduría, la centralidad de Cristo y su propuesta afectiva en virginidad); Como yo os he amado (la forma paradófica del amor de Jesús, el ordo amoris y el poder y la afectividad): y Sois cuerpo de Cristo (¿el amor es para siempre?, el compromiso y el vínculo y la misión, la acción, como tarea del corazón).
En el evento estará presente el cardenal Ángel Fernández Artime, pro-prefecto del Dicasterio para la Vida Consagrada, que ofrecerá la conferencia de clausura con el título La Misión en la Vida Consagrada: una tarea del corazón. También presidirá la Eucaristía de Clausura.
Durante la presentación, Bellella ha indicado que en los últimos tiempos se ha producido un cambio de mentalidad sobre esta cuestión en la propia vida consagrada. Antes, lo afectivo, ha subrayado, «se identificaba con lo inmaduro, lo caprichoso, lo irracional, lo inconsistente, lo subjetivo, lo romántico..».
Hoy esto ya no es así, pues ya se reconoce la importancia de mirar a la afectividad, aunque «muchos sienten aún una cierta incomodidad ante la relativa volatilidad e inseguridad que, de algún modo, evoca todo aquello que se basa en la subjetividad y la afectividad».








