Las diócesis reflexionan, rumbo al encuentro nacional de las Semanas Sociales que tendrá lugar en Valladolid, sobre la necesidad de encuentro en un momento en el que domina la crispación y la polarización
Sebastián Mora, profesor de la Universidad Pontificia Comillas y miembro de la Junta Nacional de Semanas Sociales, lo tiene claro. «Si la conversación en el Espíritu es el método de la sinodalidad, el diálogo social debe ser el método de la presencia pública de la Iglesia», afirma en conversación con ECCLESIA. Él ha sido una parte de la renovación de las Semanas Sociales en nuestro país. Un cambio de metodología que, en su opinión, ayuda a generar sinergias y convergencias entre movimientos, diócesis, organizaciones caritativas, educativas… Esto es, la capacidad de trabajar juntos. Mora ha estado en dos diócesis en esta edición, introduciendo y acompañando los trabajos: Mondoñedo-Ferrol y Málaga. También ha guiado a la Acción Católica.
Sus impresiones, al hilo del tema —El diálogo, un camino para la Iglesia— son tres. En primer lugar, afirma que es algo que preocupa tanto a nivel interno de la Iglesia como a nivel social. De hecho, se constata que no hay espacios de diálogo y encuentro sereno. En segundo lugar, plantea que «la Iglesia puede aportar algo al diálogo público, como lo ha hecho históricamente, aunque en estos momentos no cumplimos como deberíamos esta misión». «A veces —continúa—, la Iglesia aparece como variable de polarización más que como espacio de diálogo». Y en tercer lugar: el compromiso con el diálogo y el debate público «necesita laicos formados y acompañados». «Es un tema recurrente la soledad de los laicos comprometidos en la vida pública», subraya el profesor.
Ahondando en lo que puede aportar la Iglesia en el camino del diálogo, Mora explica que una fortaleza es que está presente en muchos espacios: en la cultura, la acción social, en celebraciones públicas, medios de comunicación… Una presencia reticular que «debe ponerse al servicio del diálogo». También tiene experiencia de trabajo por el bien común. Basta recordar el papel de la Iglesia en la Transición, en algunos conflictos bélicos o en la mediación entre diversos grupos. Y, finalmente, cuenta en sus filas con gente muy bien preparada.
Al cierre de esta edición, más de una decena de diócesis ya habían celebrado sus encuentros, mientras que durante el mes de octubre lo harán Valladolid, Bilbao, Burgos y Mallorca.
Málaga ya tiene preparadas sus aportaciones tras celebrar dos sesiones en primavera. En la primera se dieron cita creyentes católicos de distintos sectores —universidad, sanidad, política, sindicatos…—, mientras que a la segunda se unieron personas de otras confesiones religiosas y no creyentes. «Se insistió en la necesidad de que haya más espacios en los que se pueda dialogar sin los clichés que nos encontramos en los medios o en las redes», explica José Miguel Santos, miembro del equipo coordinador de las Semanas Sociales en Málaga. En su opinión, recogiendo lo compartido en los trabajos, la forma de avanzar en el diálogo pasa por crear espacios para ello en temas concretos. Por ejemplo, cita la cuestión de las migraciones.
También señala que la idea es que el tema del diálogo no se restrinja a un acontecimiento como las Semanas Sociales, sino que siga trabajándose día a día. Lo pidieron incluso las personas ajenas a la Iglesia que fueron invitadas: «Primero nos mostraron su agradecimiento y luego nos instaron a seguir contando con ellas para futuros diálogos».
Programa de Valladolid
Estas aportaciones y las de las demás diócesis y grupos desembocarán en la XLIV Semana Social de Valladolid, que tendrá lugar los días 8 y 9 de noviembre. Allí se pondrán en común y se publicará un documento de síntesis. Pero junto con el trabajo de los representantes de las diócesis que se han embarcado en este proyecto, habrá actividades públicas. Por ejemplo, la conferencia del filósofo Massimo Borghesi: De la globalización a la polarización. Antes, el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, inaugurará la Semana junto con el arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, el nuncio del Papa en España, Bernardito Auza, y el presidente de las Semanas Sociales, Jesús Avezuela.
El cardenal Juan José Omella, consiliario de las Semanas Sociales, presidirá la clausura tras una mesa redonda en la que debatirán Ana Oramas, diputada del Parlamento Canario, el sociólogo Fernando Vidal y el periodista Antonio San José.






