La escucha, ayuno de la palabra pública, mucho espacio para el Espíritu Santo, la oración, la reflexión, sin lugar para las habladurías, la mundanidad, las ideologías. Así resume Salvatore Cernuzio, periodista de Vatican Media, la primera Congregación General del Sínodo y el mensaje del Papa a los participantes en el Sínodo.
Una sesión en la que Francisco recordó que la prioridad es escuchar antes de hablar. «Existe la prioridad de la escucha y debemos dar una comunicación que sea reflejo de esta vida en el Espíritu Santo», añadió.
También puso sobre la mesa una idea que viene repitiendo en los últimos días: «El protagonista del Sínodo no somos nosotros, es el Espíritu Santo, y si dejamos paso al Espíritu Santo, el Sínodo irá bien».
En su opinión, las habladurías son el anti Espíritu Santo, pues van en contra. «Al menos aquí: si no estás de acuerdo con lo que dice ese obispo o lo que dice esa monja o ese laico, díselo a la cara. Para eso es un Sínodo. Para decir la verdad, no la cháchara por debajo de la mesa», recalcó.
El Papa defendió que no se haga público todo lo que se diga en la Asamblea, pues, dijo, se necesita un cierto ayuno de la palabra pública para custodiar lo que suceda dentro. «Algunos dirán —lo están diciendo— que los obispos tienen miedo y por eso no quieren que los periodistas digan. No».
«Ahora se especula sobre este Sínodo: “¿Pero qué harán? Quizá el sacerdocio a las mujeres”». No sé, estas cosas las dicen fuera, ¿no?». Por eso, pidió a los periodistas que hagan bien su trabajo, con justicia, y les pidió que transmitan que en la Iglesia que existe la prioridad de escuchar.
Finalmente, defendió la celebración de este Sínodo porque lo pidieron los obispos, tal y como manifestaron mayoritariamente tras el Sínodo de la Amazonía. «Todos los obispos del mundo vieron la necesidad de reflexionar sobre la sinodalidad. ¿Por qué? Porque todos se dieron cuenta de que la fruta estaba madura para tal cosa», sentenció.
Y concluyó: «Si hay otros caminos por intereses humanos, personales, ideológicos en medio de nosotros, no será un Sínodo, será una reunión más parlamentaria, que es otra cosa. El Sínodo es un camino que hace el Espíritu Santo».







