El Papa Francisco, en el contexto del año de la misericordia, estableció la Jornada Mundial de los Pobres, llegando este año a su octava convocatoria. Con el lema «la oración del pobre sube hasta Dios» (Si 21,5), el mensaje del Papa Francisco propone el camino a recorrer para entrar en comunión con los pobres y compartir sus sufrimientos.
Los pobres están siempre presentes en la sociedad y hemos de recordar que ellos tienen un lugar privilegiado en el corazón de Dios. ¿Cómo participar de la preocupación de Dios por los pobres?
- Haciendo nuestra la oración de los pobres y rezando con ellos. El verdadero pobre es el humilde, sabe que no tiene nada de que presumir, pero cree que puede alcanzar todo del amor misericordioso de Dios. El pobre asume que no tiene nada en que apoyarse, por este motivo, su fortaleza la recibe de Dios y en Él pone toda su confianza. Así, todos estamos llamados a hacer la experiencia de rezar como han hecho los santos, para luego socorrer a los necesitados. La experiencia de santa Teresa de Calcuta queda claramente reflejada en sus palabras: «Rezando, Jesús pone su amor en mi corazón y yo salgo a entregarlo a todos los pobres que encuentro en mi camino». Nuestra oración debe traducirse en obras concretas que manifiesten la verdad de nuestra fe.
- Tomando conciencia de la presencia de los más vulnerables y de sus necesidades. Anualmente esta Jornada Mundial de los Pobres es una ocasión propicia para revisar e incrementar las iniciativas que los cristianos realizamos en favor de quienes más sufren, buscando su integración plena en la sociedad. La Iglesia cuenta con innumerables proyectos para ayudar a los pobres de nuestro ámbito más próximo y, también, de cualquier lugar del mundo.
El Señor, nuestro Maestro, es modelo de escucha, atención, delicadeza y servicio hacia los pobres. Fijando nuestra mirada en Él, abiertos nuestros corazones al Espíritu, seguiremos acogiendo, de todo corazón, a tantos hermanos nuestros a los que queremos hacer llegar la atención espiritual y el auxilio material. Toda iniciativa caritativa es claro reflejo de la constante inquietud por solucionar las dificultades de quienes más padecen. - Alentando a todos los voluntarios de la actividad caritativa de la Iglesia. Agradezco a los miles de voluntarios cristianos de nuestra archidiócesis que se ponen a disposición de las delegaciones, secretariados y parroquias para acoger, escuchar y acompañar a los más necesitados. En cada persona acogida por los voluntarios está presente una historia de amor de Dios y, habitualmente, un ramillete de relaciones con otras personas. Los voluntarios prestáis un servicio evangélico encomiable, que todos valoramos. Soy consciente de los momentos difíciles en los que participáis, porque existen abundantes sufrimientos y circunstancias dolorosas.
También, conozco vuestras muchas satisfacciones, porque Dios no deja de actuar, de manifestarse con obras grandes. Son muchos los usuarios de nuestros servicios caritativos que ofrecen valores altos, lejos de la cultura que ha puesto la riqueza en primer lugar, ellos ayudan a buscar otras prioridades con las que seguir peregrinando.
Estamos a las puertas del inicio del Jubileo Ordinario 2025, como peregrinos de esperanza seguiremos contribuyendo en la edificación de una sociedad más fraterna, llevando a cuantos más podamos, la liberación de muchas cargas y la posibilidad de un futuro de esperanza.







