A través de una carta, la Secretaría General del Sínodo pide que se refuercen los equipos sinodales de las diócesis y que se reactiven los que habían sido suspendidos
La Secretaría General del Sínodo ha enviado a todos los obispos una carta sobre el proceso de acompañamiento de la fase de implementación del Sínodo de la sinodalidad. Un itinerario aprobado por el papa Francisco que pretende llevar a todas las Iglesias particulares las indicaciones aprobadas en el Sínodo. Este concluirá en 2028 con una asamblea eclesial.
«La fase de aplicación del Sínodo debe entenderse no como una mera aplicación de directivas venidas de arriba, sino más bien como un proceso de recepción de las orientaciones expresadas por el Documento final de manera adecuada a las culturas y necesidades locales de las comunidades», recoge la misiva.
El acompañamiento, lejos de ser una tutela, señala el texto, es una manera de armonizar la transposición en los diferentes contextos y de proceder juntos como Iglesia entera.
«El objetivo es concretar la perspectiva del intercambio de dones entre las Iglesias y en la Iglesia entera. El itinerario será también la ocasión para evaluar juntos las decisiones tomadas a nivel local y reconocer los progresos realizados en materia de sinodalidad. Gracias a este itinerario, el Santo Padre podrá escuchar y confirmar las orientaciones consideradas válidas para la Iglesia entera», se explica.
Además, aclara que este proceso será el marco para situar las distintas iniciativas surgidas del Sínodo, así como el trabajo de los grupos de estudio o la Comisión de Derecho Canónico.
«Es de fundamental importancia garantizar que la fase de aplicación sea ocasión para involucrar nuevamente a las personas que ya han contribuido y para devolver los frutos de la escucha de todas las Iglesias y del discernimiento de los pastores en la asamblea sinodal: de este modo continuará el diálogo ya iniciado en la fase de escucha», recoge la carta.
Para llevar a cabo esta tarea se pide que los equipos sinodales existentes sean reforzados y renovados, mientras que los que han sido suspendidos deberán reactivarse. «Este proceso ofrecerá también a las Diócesis que hasta ahora han invertido menos en el camino sinodal, la oportunidad de recuperar los pasos aún no dados y de formar, a su vez, equipos sinodales», agrega.
Este itinerario, tal y como recoge la carta, tendrá el siguiente calendario:
Marzo de 2025: anuncio del proceso de acompañamiento y evaluación.
Mayo de 2025: publicación del documento de apoyo para la fase de implementación con las indicaciones para su puesta en práctica.
Junio de 2025 – diciembre de 2026: itinerarios de implementación en las Iglesias locales y sus agrupaciones.
24-26 de octubre de 2025: Jubileo de los equipos sinodales y de los órganos de participación.
Primer semestre de 2027: Asambleas de evaluación en las diócesis y eparquías.
Segundo semestre de 2027: asambleas de evaluación en las conferencias episcopales nacionales e internacionales, en las estructuras jerárquicas orientales y en otras agrupaciones eclesiales.
Primer semestre de 2028: Asambleas continentales de evaluación;
Junio de 2028: publicación del Instrumentum laboris para los trabajos de la Asamblea eclesial de octubre de 2028;
Octubre de 2028: celebración de la asamblea eclesial en el Vaticano.
Según ha explicado a Vatican News, el secretario general del Sínodo, el cardenal Mario Grech, este proceso «tiene como objetivo fomentar la comparación entre las Iglesias sobre los conocimientos desarrollados en la fase de aplicación».
«Después de un período dedicado al trabajo de cada realidad local (hasta 2026), deseamos, en estilo sinodal, crear espacios de diálogo e intercambio de dones entre las Iglesias», ha añadido.








