El arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo, inauguró el pasado miércoles el curso académico en la Universidad Eclesiástica San Dámaso. Lo hizo presidiendo una Eucaristía en la catedral de La Almudena y un acto académico en la propia universidad. Fue en la homilía donde invitó a todos los que forman parte de esta institución educativa a ponerse a la escucha del Espíritu Santo y a poner la mirada en tres cuestiones concretas.
1. Sínodo
El purpurado pidió estar atentos al Sínodo sobre la sinodalidad, que tiene lugar durante este mes de octubre en el Vaticano, «un ejercicio práctico de escucha del Espíritu Santo». Un evento, continuó, que no puede ser ajeno a la realidad de la universidad.
2. La realidad convulsa y violenta
También les pidió no ser ajenos a la situación del mundo, marcada por la guerra y la violencia, pues «la realidad es una misión para la universidad».
3. La misión
«A una Iglesia en salida corresponde una universidad movida por el celo apostólico y la preocupación pastoral», dijo el arzobispo de Madrid. Y añadió que la identidad se verifica en la misión.
Al margen de estas tres cuestiones, puso en valor el trabajo que la Universidad Eclesiástica San Dámaso hace en favor de los futuros sacerdotes y animó a poner en el centro la Eucaristía y los sacramentos». También recalcó que «hacer y enseñar teología pasa por ponerse a tiro de la experiencia de Dios» y que la universidad, además de un lugar donde adquirir saberes y competencias, «es un espacio de fraternidad».
Ya en el acto académico, en el que Juan de Dios Larrú impartió una lección inaugural sobre El don del Espíritu Santo en el dinamismo afectivo. Notas a la luz de la teoría de la acción de Santo Tomás de Aquino, Cobo animó a profesores y a lumnos a comenzar el curso con alegría y con la certeza de que lo que están construyendo «no es para nosotros, sino para toda la Iglesia».







