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Tú también puedes ser santo

Queridos hermanos:

El día 9 de noviembre celebramos el Día de la Iglesia diocesana, que este año coincide providencialmente con la dedicación de la Basílica de Letrán, fiesta en la Iglesia universal. De las cuatro basílicas mayores de Roma, la de Letrán –y no la de San Pedro en el Vaticano– es la catedral de la diócesis del Papa. Además, el Papa Francisco, con ocasión del Jubileo de la Encarnación, al que quiso dar un cariz eminentemente diocesano, dispuso que las Iglesias particulares recuerden y honren a aquellas figuras que han caracterizado el camino y la espiritualidad cristiana de las diócesis precisamente cada 9 de noviembre (Carta para el recuerdo en las Iglesias particulares de sus Santos, Beatos, Venerables y Siervos de Dios, nov. 2024).

Nuestros santos y beatos son bien conocidos: San Pedro de Alcántara, patrono de la diócesis; Santa Vicenta de Coria, mártir; el beato Marcelo Spínola, o los beatos mártires Ángel Pérez y Aquilino Pastor. También tenemos Siervos de Dios y Venerables que han recorrido su camino de santificación entre nosotros: D. Honorio Pérez de Bustamante y D. Leocadio Galán Barrena, que ya tienen el proceso de canonización introducido en la Santa Sede. A ellos tenemos que añadir tantas personas ejemplares que han dejado rastro de santidad. En la celebración de este día de la Iglesia diocesana, quisiera recordar a tantos sacerdotes, religiosos y laicos fallecidos en este año. También en nuestras propias familias hemos perdido a seres queridos que han dejado huella en nuestras vidas. Son las estrellas que adornan la corona de nuestra fe dentro de la Iglesia y de nuestro servicio a la extensión del Reino de Dios.

El Papa Francisco nos dijo no solo que todos estamos llamados a la santidad, sino que todos podemos llegar a ser santos, que no se trata de una meta titánica y solo para héroes o unos pocos privilegiados. Hay muchos santos de la puerta de al lado, santos de la clase media, con los que convivimos cada día (Gaudete et exsultate, 7). Por tanto, el día 9 de noviembre es la fiesta también de nuestros amigos y compañeros en el camino de la vida: padres, abuelos, profesores, catequistas, laicos, religiosos, sacerdotes, que nos han dado ejemplo y nos han dejado un modo de vivir pleno en coherencia con nuestra fe en nuestra tierra y en nuestras circunstancias.

Este año, el lema del Día de la Iglesia diocesana es: “Tú también puedes ser santo”. También nosotros podemos seguir el rastro de los que nos ha precedido bajo el signo de la fe en nuestra diócesis.

La colaboración con la Iglesia diocesana se manifiesta en la comunión, la participación y la misión, en caminar juntos en esta vida con la mirada puesta en los más alejados y descartados para que ninguno se pierda y lleguemos juntos a la unión con Dios.

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