Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

Venerable Antonio Gaudí, un místico de nuestro tiempo

El 10 de junio de 2026 se cumplirá el centenario del fallecimiento de Antonio Gaudí i Cornet (1852 – 1926), uno de los máximos exponentes de la arquitectura contemporánea, mundialmente reconocido. La efeméride contará con la celebración excepcional de la visita a la basílica de la Sagrada Familia del papa León XIV, para bendecir la Torre de Jesucristo, tras haber celebrado allí la Santa Misa.

En este centenario, la Fundación ADIPROPE para la Difusión y Promoción del Patrimonio Mundial de España ha organizado un ciclo de ocho mesas conmemorativas, una de las cuales, la séptima, tuvo lugar en la Conferencia Episcopal Española el miércoles 27 de mayo, con el tema «Gaudí y el camino del misticismo».

El saludo institucional del secretario general de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Francisco César García Magan, resaltó que la popularidad de la obra de Antonio Gaudí suele dejar en segundo plano la vida de la persona; hoy sabemos que no es posible separar al genial arquitecto del gran hombre de fe. La Iglesia ha reconocido su santidad de vida proclamándolo venerable, por la heroicidad de sus virtudes, el 14 de abril de 2025.

El presidente de la Fundación ADIPROPE y promotor de este ciclo, don Ignacio Buqueras y Bach, resaltó que estas mesas tienen como objetivo profundizar en la herencia técnica, estética y espiritual del arquitecto que sigue fascinando al mundo un siglo después de su partida, cuya obra, en gran parte, ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La mesa redonda, moderada por doña Carmen Quintanilla, presidenta de AFAMMER, ha contado con la intervención de tres ponentes: don Gabriel Córdoba Rodríguez, sacerdote misionero idente, arquitecto y doctor en Teología con la tesis «La fragancia del ser de las cosas. La concepción artístico-teológica de Antoni Gaudí en la Basílica de la Sagrada Familia»; don Javier Muriel, arquitecto técnico, especialista en patrimonio y autor del libro El Secreto de Gaudí; y don Enrique Solana de Quesada, arquitecto, presidente de Honor del Centro Gaudí Madrid, autor de los libros Cuerpo y Alma del Templo de la Sagrada Familia y La Complejidad escondida en la Sencillez de la Naturaleza.

Sus interesantísimas intervenciones, junto con las de las otras siete mesas, serán publicadas en un libro conmemorativo que nos aportará una visión muy amplia de la rica personalidad de Antonio Gaudí.

La Oficina para las Causas de los Santos acoge esta ocasión para subrayar la dimensión espiritual del arquitecto, ofreciendo a continuación la traducción al español de la biografía publicada por el Dicasterio de las Causas de los Santos con ocasión de la promulgación del Decreto de Venerabilidad, por la heroicidad de sus virtudes, el 14 de abril de 2025.

Biografía de Antonio Gaudí

El Venerable Siervo de Dios Antoni Gaudí i Cornet nació el 25 de junio de 1852, probablemente en Reus (España), y fue bautizado al día siguiente.

En 1863 ingresó en las Escuelas Pías de Reus y, en 1868, se trasladó a Barcelona para completar sus estudios secundarios, viviendo con su hermano Francisco. En 1876, fallecieron su hermano y su madre en Barcelona. En esta ciudad ingresó en la Escuela de Arquitectura, obteniendo el título de arquitecto el 15 de marzo de 1878.

Durante el verano-otoño de ese mismo año, escribió unas notas de arquitectura, conocidas como el «Manuscrito» de Reus, en las que Gaudí expuso sus propuestas sobre la ornamentación y los edificios religiosos y demostró un notable conocimiento y adhesión a los misterios de la fe cristiana.

En 1879 falleció también su hermana y él, junto con su padre, se convirtió en tutor de su sobrina.

En 1882 comenzó a trabajar con el arquitecto Joan Martorell i Montells. Ese mismo año, en Barcelona, se bendijo y se colocó la primera piedra de la Iglesia Expiatoria de la Sagrada Familia, de cuya dirección de obras Gaudí se hizo cargo al año siguiente. Fue un compromiso constante y continuo hasta el final de su vida, en el que se manifestó su genio artístico, su sentimiento religioso y su profunda espiritualidad. De 1887 a 1893, proyectó y dirigió diversas obras civiles y religiosas.

Durante la Cuaresma de 1894 cayó gravemente enfermo a causa de un ayuno riguroso que, aunque puso en peligro su vida, supuso al mismo tiempo una profunda experiencia espiritual en su búsqueda de Dios. Una vez superada la crisis, continuó trabajando como arquitecto en diversos proyectos.

El 30 de octubre de 1906 falleció su padre y, cuatro años después, también su sobrina. Al quedarse solo, emprendió una verdadera ascesis espiritual y, rechazando nuevos encargos, se concentró en la construcción del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia.

En 1925 se trasladó al lado de la misma iglesia, acondicionando una pequeña habitación como residencia. Constituyó dos fundaciones piadosas en memoria de su padre en la parroquia de Riudoms, y de su madre en la iglesia prioral de Reus.

Hacia las 17;30 horas del lunes 7 de junio de 1926, fue atropellado por un tranvía en Barcelona. Al no haber sido reconocido, fue trasladado al Hospital de la Santa Creu, el hospital de los pobres de la ciudad. Tras recibir los últimos sacramentos y demás auxilios espirituales, falleció en el mismo hospital el 10 de junio. Sus últimas palabras fueron: «¡Dios mío, Dios mío!».

El sábado 12 de junio, el cortejo fúnebre, en el que participaron unas 30.000 personas, acompañó los restos mortales desde el Hospital de la Santa Creu hasta la explanada del Templo, pasando por la catedral de Barcelona. Fue enterrado en la capilla de Nuestra Señora del Monte Carmelo, en la cripta del Templo.

El Venerable Siervo de Dios consideró que la Sagrada Familia era la misión que Dios le había encomendado. Con esa conciencia, transformó el proyecto neogótico primitivo en algo diferente y original, inspirado en las formas de la naturaleza y rico en simbolismos que expresaban su profunda fe y espiritualidad, con influencias procedentes de los benedictinos, los franciscanos y San Felipe Neri, de quien el artista era particularmente devoto.

Afrontó los obstáculos y las dificultades con valentía y confianza en Dios. Soportó envidias y celos, además de la amargura del fracaso por obras que quedaron inconclusas o no se llevaron a cabo.

Aunque continuó con su trabajo de arquitecto, se fue recogiendo cada vez más en la oración, en la lectura de la Biblia, en la vida litúrgica, convirtiéndose también en un admirador del canto gregoriano promovido por San Pío X.

En su última etapa, su camino interior alcanzó su culmen, alimentado por una vida austera, casta, de tipo monástico, centrada en la oración, las penitencias y los ayunos rigurosos.

Movido por el anhelo de unión con el Señor, llevó una buena vida espiritual y moral por encima de lo ordinario, con algunos rasgos de vida mística. Fue un cristiano convencido y practicante, asiduo a los sacramentos, que ofrecía a Dios los frutos de su trabajo, entendido como una misión para dar a conocer a Dios y acercar al pueblo a Él, e hizo del arte un himno de alabanza al Señor.

Su fama de santidad se fue consolidando sobre todo en los últimos años de su vida y se ha mantenido viva e intensa a lo largo del tiempo, no solo en España, sino también en otros países y continentes, a menudo unida a su fama artística y cultural. Se aprecia también una cierta fama signorum.

Alzar la mirada

Que estos actos conmemorativos sean ocasión para adentrarnos en el conocimiento del Venerable Antonio Gaudí, y que su experiencia interior sea fecunda para todos y nos ayude a «alzar la mirada».

This Pop-up Is Included in the Theme
Best Choice for Creatives
Purchase Now