El curso, celebrado entre el 29 de abril y el 21 de mayo, ha coincidido con la celebración del cónclave y la elección del papa León XIV
Acaba de clausurarse en el Pontificio Colegio Español de Roma el XXXV Curso de Actualización Sacerdotal. A lo largo de tres semanas, 21 presbíteros pertenecientes a 12 diócesis españolas —algunos de ellos celebraban sus bodas de plata de sacerdocio—, han participado en este encuentro para enriquecer su formación y revitalizar su entusiasmo pastoral.
En total, más de 50 horas lectivas sobre temas como Sagrada Escritura, Teología, Espiritualidad, Derecho Canónico, Moral, etc. Complementadas con otras actividades como la celebración de la Eucaristía en las Catacumbas de Priscila, la peregrinación a Bolsena y Orvieto. Como ha señalado Andrés Ferrada, secretario del Dicasterio para el Clero, «la comunión radical del sacerdote con Cristo es la única forma de vivir y dar fruto en la propia vocación».
El curso es un tiempo de convivencia privilegiada entre ellos y con los residentes en el Colegio Español durante el año académico. Han celebrado juntos la fiesta de san Juan de Ávila, patrono del clero español, y han aprovechado para conocer los lugares más significativos de la ciudad eterna. Además, han compartido juntos dos momentos especialmente relevantes. En primer lugar, el cónclave y la elección del papa León XIV, que vivieron desde la plaza de San Pedro. Así como la Eucaristía del inicio del pontificado. En segundo lugar, el Jubileo de las Cofradías del 16 al 18 de mayo y la peregrinación que atraviesa la Puerta Santa.
Uno de los participantes, al finalizar el curso, ha reconocido que «ha sido un soplo de luz y ánimo en mi camino. Espero que todo lo compartido aquí me ayude a ser un mejor pastor para mis comunidades».
Una experiencia que desde 1988 han compartido ya 1160 sacerdotes españoles con entre 25 y 40 años de ministerio a sus espaldas que han vivido, en palabras del coordinador del curso, Francisco Ceballos, «una experiencia integral de formación continua que tiene como base el encuentro mutuo y la fraternidad».








