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La Conferencia Episcopal: «Nos unimos al dolor de los afectados y de toda la sociedad y pedimos oración por las víctimas en las celebraciones de la comunidad cristiana»

Los obispos han encomendado «al Señor de la vida y de la paz» y «a la Virgen dolorosa, cercana a todas las angustias» , a todas las personas que sufren

La Conferencia Episcopal Española ha expresado sus condolencias tras el grave accidente ferroviario ocurrido en la tarde de ayer en Adamuz (Córdoba), el cual ha dejado, hasta el momento, un saldo de 39 fallecidos y decenas de heridos. Los obispos han querido mostrar su cercanía a las familias de las víctimas, sus oraciones por el alma de los fallecidos y sus deseos de una pronta recuperación para todos los afectados en un comunicado oficial.

En su mensaje, la Iglesia que peregrina en España manifiesta que «al conocer el grave accidente ferroviario ocurrido en Adamuz en la tarde de ayer, deseamos expresar a las familias de las víctimas nuestra condolencia y a todos los heridos deseamos una pronta recuperación. Nos unimos al dolor de las comunidades afectadas y de toda la sociedad y pedimos oración por todas las víctimas en las celebraciones de la comunidad cristiana. El Señor de la vida y de la paz conceda a las víctimas el don de la Vida y a sus familias esperanza y paz. A la Virgen dolorosa, cercana a todas las angustias, encomendamos a tantas personas que sufren».

A este sentimiento de pesar se han sumado diversos representantes de la jerarquía eclesiástica, tanto a nivel nacional como local, como César García Magán, obispo auxiliar de Toledo y secretario general de la CEE, quien se ha unido al dolor de las familias y asegurado su oración por el descanso de los fallecidos. García Magán pidió que los afectados encuentren en el Señor «consuelo y fortaleza en estos momentos de tanto sufrimiento». Por su parte, el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid y vicepresidente de la CEE, también compartió su oración por las víctimas, sus allegados y por quienes se entregan en las labores de asistencia.

Desde la diócesis donde ocurrió el siniestro, el obispo de Córdoba, Jesús Fernández, se puso en contacto con las autoridades y el párroco local nada más conocer la noticia. Fernández ofreció personas y recursos para apoyar en las labores necesarias y trasladó su pésame a las familias, encomendándolas a Dios para que perciban su auxilio en este momento de incertidumbre.

Asimismo, el obispo de Málaga, José Antonio Sauté, mostró su «profundo pesar» ante la tragedia, dada la vinculación de su diócesis como punto de partida del tren Iryo que descarriló inicialmente. Sauté se sumó a las plegarias por el eterno descanso de los fallecidos y la recuperación de los heridos.

Finalmente, el arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, ofreció oraciones por las víctimas y sus familias, así como por los equipos de rescate. Cabe recordar que el tren Alvia de Renfe que fue embestido por el convoy procedente de Málaga se dirigía precisamente hacia la capital andaluza.

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