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La parroquia de Adamuz se vuelca con los afectados por el accidente ferroviario

El sacerdote y los feligreses se activaron nada más conocer la tragedia para ofrecer cobijo, alimentos y consuelo

Una tragedia ferroviaria ha vuelto a golpear a nuestro país. El descarrilamiento de dos trenes en Adamuz (Córdoba) a última hora de la tarde de este domingo que deja más de 40 fallecidos, decenas de heridos y numerosos afectados.

Sobre el terreno lo ha comprobado el párroco de Adamuz, Rafael Prado Godoy, que desde que conoció la noticia se puso manos a la obra con sus feligreses para ofrecer la ayuda que tenían disponibles. Mantas, agua, alimentos, estufas…

De hecho, parte de los afectados, además de en el área municipal habilitada, pudieron resguardarse en dependencias de la Iglesia. Además del templo de San Andrés, se abrió la nave del Coro Romero Virgen del Sol, que pertenece a la parroquia, para ofrecer asistencia inmediata: «Allí se colocaron rápidamente mesas, sillas, estufas y todos los alimentos que teníamos en Cáritas y que podíamos ofrecer», explica el sacerdote a ECCLESIA.

Y añade: «Todos han estado dispuestos a ayudar desde el primer momento. Pasaban las horas, la una, las dos de la madrugada, y seguían aquí. Ofrecieron consuelo, ayuda para buscar a alguna persona o simplemente indicaciones para llegar a algún lugar del pueblo».

Para el sacerdote, sus feligreses han demostrado, en el peor momento, qué significa ser cristiano. «Como párroco, no puedo estar más orgulloso», subraya.

Sin embargo, su pensamiento está con las víctimas y los afectados y, por eso, desde la zona cero del accidente, pide oraciones por todos, porque incluso los que han salido ilesos han pasado «una de las peores noches de sus vidas».

Nada más conocer la noticia, el obispo de Córdoba, Jesús Fernández, se puso en contacto con el párroco y con las autoridades, a las que ofreció personas y recursos para apoyar en estos momentos. Al mismo tiempo, trasladó su pésame a las familias de las víctimas y su cercanía a las personas heridas. A todas las encomienda a Dios para que «no dejen de percibir su auxilio, fortaleza y consuelo en este momento de incertidumbre y de dolor».

José Antonio Sauté, obispo de Málaga, desde donde había partido el tren Iryo que descarriló inicialmente de su vía, ha mostrado en su «profundo pesar» ante la tragedia, sumándose a las oraciones «por el eterno descanso de las víctimas, por la pronta recuperación de los heridos y por sus familias».

El arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, ha ofrecido «nuestra oración por el eterno descanso de las víctimas, por la recuperación de los heridos, y por sus familias; también por quienes trabajan en las labores de rescate y asistencia». Hacia la capital de Andalucía, precisamente, se dirigía el Alvia de Renfe que fue embestido por el Iryo que venía de Málaga.

Por su parte, el obispo auxiliar de Toledo y secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), César García Magán, se unió al dolor de las familias y aseguró su oración por el eterno descanso de los fallecidos y por la recuperación de los heridos. «Pido para que encuentren en el Señor consuelo y fortaleza en estos momentos de tanto sufrimiento», afirmó en redes sociales.

«Rezamos por el eterno descanso de las víctimas, por la recuperación de los heridos, por sus familias y por quienes se entregan en las labores de asistencia», compartió el arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo, que también es vicepresidente de la CEE.

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