El arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, ha manifestado en la red social X que «la amnistía podría ser valiosa si fuera recíproca y los amnistiados renunciaran a un proceso ilegal y unilateral».
Según el prelado, si fuera fruto de una acuerdo con mayoría cualificada, ni amparase la violencia contra las personas, «amenaza la convivencia a la que dice servir».
La amnistía podría ser valiosa si fuera recíproca y los amnistiados renunciaran a un proceso ilegal y unilateral, si fuera fruto de un acuerdo con mayoría cualificada, si no amparase la violencia contra las personas. Si no es así, amenaza la convivencia a la que dice servir.
— Mons. Luis Argüello (@MonsArguello) November 5, 2023
Por su parte, el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, ha afirmado en la misma red social que «la amnistía no es un borrón con cuenta nueva». «Los que delinquieron grave y violentamente contra la convivencia, destruyendo un Estado de derecho, determinan con su moneda de cambio el futuro de un pueblo. Cómplices que venden lo ajeno por un plato de lentejas para poder seguir en el poder».
La amnistía no es un borrón con cuenta nueva. Los q delinquieron grave y violentamente contra la convivencia destruyendo un Estado de derecho, determinan con su moneda de cambio el futuro de un pueblo. Cómplices q venden lo ajeno por un plato de lentejas para seguir en el poder.
— jesus sanz montes (@jsmofm) November 5, 2023
Sobre esta cuestión se manifestó el secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y obispo auxiliar de Toledo, César García Magán, tras la Comisión Permanente de finales de septiembre: «Hay herramientas excepcionales para situación excepcionales. En este país hubo una amnistía con el cambio de régimen. No estamos ante una situación excepcional que haga imprescindibles herramientas excepcionales».
En cualquier caso, el también obispo auxiliar de Toledo recalcó entonces que el respeto a la legalidad vigente y al orden constitucional es «importante».
Tras aquella manifestación, los obispos catalanes señalaron lo siguiente: «Debemos mantener una neutralidad edificante y respetuosa, neutralidad que solo podemos romper cuando se lesiona el derecho a la dignidad del ser humano, centro de toda la Doctrina Social de la Iglesia».







