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ACN España dedica su campaña de Navidad a la Iglesia perseguida de Nigeria

«Venimos a compartir la esperanza de la fe más que nuestro sufrimiento», afirma el sacerdote nigeriano Joseph Bature Fidelis, que dirige el Centro de Atención al Trauma

Los cristianos de Nigeria este año volverán a celebrar la Navidad. Son más que el año pasado. De hecho, una de las cosas más llamativas de la Iglesia en este país, es que siendo una de las que más sufre la persecución en el mundo, es cada vez más numerosa. Y ese sufrimiento no es menor: en 2023 ha habido 23 secuestros de seminaristas, religiosas y sacerdotes, dos sacerdotes y un seminarista asesinados.

Esta Iglesia es víctima, por un lado, de los grupos terroristas Boko Haram y Estado Islámico de África Occidental. En el centro del país, los atacantes son los pastores musulmanes Fulani, que matan más que los dos anteriores. En el punto de mira de todos ellos están los sacerdotes y seminaristas, que son los que sostienen la fe del pueblo.

A ellos especialmente va destinada esta campaña de Navidad de ACN España. En concreto, para garantizar su seguridad con vallas de seguridad en seminarios y conventos, coches para los traslados y sistemas de alarma. Sistemas que ya se han probado con éxito.

Como ha sucedido ya en dos ocasiones, dos sacerdotes pudieron salvar su vida al hacer sonar la alarma, porque todo el pueblo acude rápidamente en su ayuda. El sacerdote sostiene la fe del pueblo, y el pueblo a su vez le acompaña y protege.

Otra prioridad es atender a las víctimas de la violencia, como Janada, una chica de 25 años que ha escapado ya cuatro veces de las garras de los terroristas, una de ellas, tras ver el asesinato de su padre, que fue degollado. Janada ha viajado ahora a España a contar su historia. De familia cristiana, su sufrimiento la alejó de Dios. «¿Dónde estaba Dios cuando mataron a mi padre, cuando me torturaban?» Una pregunta que le ha permitido hacer un camino, sanar heridas, estudiar.

Todo ello con la ayuda del Centro de Atención al Trauma de Maiduguri que dirige el padre Joseph Bature Fidelis, que además de sacerdote es psicólogo. Cuando conoció a Janada tenía pesadillas por las noches, dormía mal, apenas hablaba. Tras un acompañamiento y terapia de seis meses su fe se ha fortalecido. Como ella son ya 2.000 personas las que han salido adelante gracias a la ayuda del centro. La fe le ha ayudado hasta tal punto, que ahora puede decir que ha perdonado y olvidado. Y algo todavía más revolucionario, que reza cada día por sus agresores. «Venimos a compartir la esperanza de la fe más que nuestro sufrimiento», afirma el padre Fidelis.

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