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Los estudios eclesiásticos deben tener en cuenta que «estamos llamados a vivir como cristianos abiertos en la sociedad plural actual»

El Papa Francisco ha participado hoy en la asamblea plenaria del Dicasterio para la Evangelización, que se ha centrado en la identidad y el futuro de la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma. 

En su discurso en la asamblea plenaria del Dicasterio para la Evangelización, el Papa ha recordado que los presentes había viajado a Roma «desde todos los continentes para reflexionar sobre la identidad, la misión, las expectativas y el futuro de la Pontificia Universidad Urbaniana». En ese sentido, se mostró disconforme con «algún plan para ‘disolverla’ con las demás universidades» y felicito a la institución por «la modalidad sinodal que ha adoptado, recogiendo en primer lugar las aportaciones de las Conferencias Episcopales de los países de la jurisdicción del Dicasterio».

A continuación, explicó que «la vocación de esta institución académica hace que su identidad haya coincidido siempre con su misión. La formación, la enseñanza, la investigación y la vitalidad de la Universidad forman parte del mandato que hemos recibido de anunciar la Buena Nueva a todos los pueblos (cf. Mc 16,15) y su puesta en práctica nunca puede considerarse definitiva», puesto que «son dimensiones abiertas, que deben dejarse guiar constantemente por el soplo del Espíritu Santo que guía la historia y nos llama a interpretar los tiempos que vivimos». 

Dicha interpretación debe hacerse, matizó el Santo Padre, «con nuestros propios criterios».
Aunque «la intuición y los valores fundacionales de la Institución siguen siendo siempre válidos», subrayó que es necesario «que este patrimonio se traduzca en respuestas adecuadas a los interrogantes que la realidad de hoy plantea a la Iglesia y al mundo».

En ese sentido, citó la Constitución apostólica Veritatis gaudium: «Los estudios eclesiásticos no pueden limitarse a transmitir a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, […] sino que deben adquirir la tarea urgente de elaborar herramientas intelectuales que puedan proponerse como paradigmas de acción y de pensamiento, y que sean útiles para el anuncio en un mundo marcado por el pluralismo ético-religioso». Porque, concluyó el Papa, «no vivimos en una sociedad cristiana, pero estamos llamados a vivir como cristianos en la sociedad plural actual. Como cristianos y abiertos».

Calidad de la oferta y racionalización de los recursos humanos y económicos

Respecto a las expectativas de futuro, manifestó que «debe converger la necesidad de elevar la calidad de la oferta educativa y de investigación, y la necesaria racionalización de los recursos humanos y económicos. Esto requiere una visión capaz de mirar más allá de la actualidad, que sea capaz de considerar la situación eclesial y social, la vitalidad de las estructuras eclesiásticas y su sostenibilidad, las necesidades de las Iglesias locales, las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada y los índices demográficos de las distintas regiones».

Advirtió, además, que, «en el caso concreto de la Urbaniana, es importante que, en la calidad de la formación ofrecida, emerja aún más su especificidad misionera e intercultural, para que quienes se formen sean capaces de mediar el mensaje cristiano con originalidad en la relación con otras culturas y religiones».

Finalmente, el Papa Francisco mostró su esperanza por que, «como ya ha sucedido en Asia y en China, se puedan crear más centros de investigación para las diferentes regiones geográficas y culturales y reforzar los ya existentes. Además, que se fomente la afiliación de los Seminarios e Institutos de Teología presentes en las Circunscripciones eclesiásticas misioneras; cuando esto no sea posible, que se garantice un acompañamiento diferente pero constante».

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