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Monseñor Benavent en la Misa por las víctimas de la DANA: «Los cristianos no podemos limitarnos a compartir el dolor, debemos compartir la esperanza»

El arzobispo de Valencia preside en la Almudena la Eucaristía en memoria de las víctimas y afectados de la DANA, concelebrada por los obispos españoles junto con el nuncio apostólico

Los obispos españoles, al hilo de la 126.ª Asamblea Plenaria que está manteniendo la Conferencia Episcopal durante estos días, han celebrado una Eucaristía en memoria de las víctimas y de todos los afectados por la DANA en Valencia y otras zonas del sudeste español. La Misa, ofrecida en la catedral de Nuestra Señora de la Almudena, ha estado presidida por monseñor Enrique Benavent, arzobispo de Valencia, y concelebrada por todos los obispos españoles, junto con el nuncio apostólico en España, Bernardito Auza.

Según ha afirmado el presidente de la CEE, monseñor Luis Argüello, la Eucaristía es lo más «radical que puede ofrecer la Iglesia (a las víctimas), que es la esperanza en Jesucristo resucitado».

A la celebración han asistido representantes de otras confesiones religiosas en España, como el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, la Iglesia ortodoxa de Rumanía, la Iglesia ortodoxa del Patriarcado de Moscú en España, la Iglesia Apostólica Ortodoxa de Armenia, la Iglesia Española Reformada Episcopal, la Iglesia Evangélica Española, la Iglesia Evangélica de Habla Alemana, la Iglesia de Inglaterra, o la Comunidad Judía de Madrid.

Entre las autoridades civiles, se ha podido ver a representantes del Gobierno central, así como autonómico y municipal de Madrid; miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado (UME, Guardia Real, Guardia Civil y Policía Nacional) y miembros del cuerpo diplomático. Se ha cursado invitación, asimismo, a representantes de las congregaciones e institutos con origen fundacional valenciano y casa en Madrid, así como a las asociaciones civiles y religiosas valencianas con sede en Madrid. Entre ellos, han estado presentes el presidente de Cáritas Española, Manuel Bretón; el director general de la Fundación Pablo VI, Jesús Avezuela; y el embajador de la Soberana Orden de Malta, Jean-Marie Musy.

La homilía ha corrido a cargo de monseñor Benavent, quien ha señalado que los últimos desastres naturales «son acontecimientos que nos han consternado a todos y que estamos llamados a vivir desde la fe». Además, ha reconocido que «hay situaciones en las que experimentamos que nuestras palabras no logran expresar la profundidad de los sentimientos que nos embargan y esta es una de ellas».

Del mismo modo, ha recordado sus visitas a las localidades afectadas, cuando ha percibido en los afectados «la tristeza de sus miradas, su dolor y su sufrimiento, os puedo asegurar que he vivido esta experiencia». Por ello, ha deseado que «la presencia y la oración de todos los obispos que hoy nos hemos reunido para celebrar esta Eucaristía, ayudaran a todos los que sufren alguna consecuencia de estas inundaciones, y especialmente a quienes han perdido algún ser querido, a sobrellevar con más esperanza estos momentos, a mitigar el terrible sufrimiento que están pasando».

En este sentido, ha manifestado que la celebración «quiere ser, en primer lugar, un gesto de cercanía y de solidaridad con todos los que están sufriendo». «En el centro de la celebración de la Eucaristía está Cristo —ha agregado—. Nadie como Él ha entrado en el corazón de aquellos que están necesitados de una palabra de consuelo, nadie como Él ha compartido los sufrimientos de la humanidad. Su sufrimiento injustificable y su muerte injusta es tan incomprensible como el sufrimiento y la muerte de las personas que hoy nos han reunido en oración. Su cercanía y solidaridad es la más grande que podemos imaginar: no hay ningún dolor humano que Él no haya experimentado en sí mismo, en su propia carne. Acerquémonos a Él con la confianza de saber que Él es quien mejor comprende el dolor de los que sufren, quien está más cerca de ellos».

Al reunirnos en torno al pan y al vino, los obispos han querido hacer suyos «los mismos sentimientos de Cristo y mostraros nuestra solidaridad cristiana, que es la de quien pone a la persona que sufre en el centro de su acción y se olvida de él mismo y de sus intereses. Una solidaridad cristiana es una solidaridad desinteresada. Queremos también deciros que no estáis solos». Pese a ello, ha señalado que «los cristianos no nos podemos limitar a compartir el dolor. Si nos quedáramos en esto seríamos los más desgraciados de todos los hombres. Queremos, ante todo, compartir la esperanza».

Por último, el arzobispo de Valencia ha recordado que «junto a la cruz de Jesús está su Madre». «Ella compartió el sufrimiento de su Hijo y comparte también el sufrimiento de todos los que sufren en estos momentos. Pero ella en la cruz no es únicamente una mujer que sufre, es una mujer creyente: en ese momento su fe es más fuerte que su dolor. No nos fijemos únicamente en su dolor, fijémonos en su fe: ella vive con la certeza de que Dios no abandona a su Hijo. Que todos los afectados tengan también la certeza de que Dios no ha dejado de amarlos y de que no han sido abandonados por Él», ha agregado, antes de invocar a la Virgen de los Desamparados, pues ella «es la que está hoy más cerca de todos los que sufren».

En otro orden de cosas, la Iglesia que peregrina en España ha querido recordar que otra de las acciones convocadas desde la CEE es la gran colecta, fijada para el domingo 24 de noviembre, fiesta de Cristo Rey, en todas las Eucaristías que se realicen en España, que se recogerá en favor de los damnificados por esta catástrofe.

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