El secretario general, Pedro Huerta, clama contra la falta de diálogo, la escasa financiación o la aprobación de normas autonómicas, como en la Comunidad de Madrid, que prohíben el uso de dispositivos tecnológicos
El secretario general de Escuelas Católicas, Pedro Huerta, ha lanzado un «basta ya» ante el retraso de las administraciones a la hora de llevar a cabo los «cambios necesarios y esperados» por la escuela católica. Cambios afectan al pluralismo educativo, en este caso a la opción católica, por la escasa financiación o a la autonomía de los centros, que se vulnera con prohibiciones y normas.
En su discurso durante la apertura de la Asamblea anual de Escuelas Católica, el trinitario ha destacado que siguen sin existir políticas educativas que afronten con seriedad del descenso de la natalidad, la ausencia de un estudio realista del coste del puesto escolar, «imprescindible para garantizar la financiación adecuada de la red de centros concertados».
«Es insuficiente la actualización del módulo de concierto, especialmente, la partida de otros gastos, que se ha convertido en una de las vergüenzas de nuestro sistema educativo. Este año, el Ministerio de Educación nos ha informado de que no se publicarán los módulos, perpetuando problemas antiguos y generando nuevos desafíos, sobre todo, en la atención al alumnado más vulnerable», ha denunciado.
Ante esta situación, Huerta ha afirmado que es contradictorio que se promuevan planteamientos plurales en todos los ámbitos, excepto para aquellos proyectos con una identidad detrás. «En lugar de favorecer el pluralismo y consolidar la financiación, se imponen nuevas cargas administrativas y económicas a los centros concertados, que minoran nuestra capacidad real para cumplir nuestra misión educativa», ha subrayado.
Dispositivos electrónicos en el aula
El secretario general de Escuelas Católicas se ha detenido especialmente en la decisión de la Comunidad de Madrid de prohibir los dispositivos electrónicos para uso académico en las aulas: «Es inexplicable que quienes defienden la libertad y la pluralidad solo sepan legislar en materia educativa dejándose llevar por modas pendulares. Asistimos atónitos a normas autonómicas sobre el uso de dispositivos tecnológicos en las aulas que aparecen sin un diálogo sereno con la comunidad educativa, como suele pasar, con la prohibición como argumento y sin respetar la autonomía de los centros», ha agregado.
En su opinión, más que un interés real por la educación, lo que hay es «un interés político por imponer argumentos que aporten réditos frente al partido de enfrente, pero con fundamento pedagógicos muy pobres».
Huerta ha recordado que la Unesco y la OCDE piden que solo se usen cuando respalde los resultados de aprendizaje, aunque reconocen que su uso se relaciona con un mayor rendimiento. El Consejo de Europa señala, ha continuado, que la competencia digital implica el uso seguro, crítico y responsable de las tecnologías digitales. Mientras que la LOMLOE, dicta la necesidad de tener en cuenta el cambio digital que se está produciendo en la sociedad.
«No podemos obviar que el alumnado se encuentra inmerso en una sociedad en la que los contextos digitales afectan a nuestra forma de comunicarnos, obtener información, aprender y relacionarnos, lo que exige por mandato legal y por responsabilidad educativa una formación integral y un acompañamiento de todos los que forman parte de la comunidad educativa», ha apostillado.
Representantes de la Conferencia Episcopal
Durante la Asamblea de Escuelas Católicas han participado varios representantes de la Conferencia Episcopal Española, con los obispos Luis Ángel de las Heras y Alfonso Carrasco, presidentes de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada y la Comisión Episcopal para la Educación y Cultura, respectivamente, a la cabeza.
De las Heras ha reivindicado en su intervención la importancia de los religiosos en el ámbito educativo y ha asegurado que «la misión de la educación es para la vida consagrada una prioridad, y lo quiere ser optando por los más vulnerables».
Por su parte, Carrasco ha dicho que la escuela católica es una forma muy estructurada de dar testimonio de la verdad de la fe. «La Iglesia es educación, pero vosotros lo decís muy explícitamente a través de esta grandísima estructura educativa», ha agregado.








