El párroco de la localidad se ha servido del Evangelio del domingo para pedir a los vecinos que amen al prójimo
La lectura del Evangelio de este domingo —«Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza y con toda tu mente. Y a tu prójimo como a ti mismo»— ha sido especialmente significativa en la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Torre Pacheco, en Murcia. Desde que un vecino fuera agredido, se ha desatado la violencia cada noche alentada por las convocatorias en redes sociales que piden una cacería de migrantes.
Con esta situación en la retina, el párroco de la localidad, Manuel Verdú, ha compartido con sus fieles un mensaje de condena a la violencia, «venga de donde venga». Y ha insistido en que el amor del que habla el Evangelio «es el que estamos llamados a
vivir todos los hombres y mujeres de buena voluntad, pero, de manera especial, todos
los cristianos».
«No es un amor idílico, para nada, sino un amor real, que en muchos
casos supone volver el corazón a Dios para suplicarle que nos enseñe a amar en
determinadas circunstancias», ha explicado.
Verdú ha añadido que «no podemos dejarnos llevar por todas esas situaciones que el mal aprovecha para, como en una tela de araña, enredarnos en el odio, en el rencor, en la exclusión o en la discriminación. No podemos escuchar a todas aquellas voces que buscan generar en nosotros sentimientos de enfrentamiento tales, que nos lleven a vivir episodios tan desagradables como los que estamos viviendo estos días y que no representan a nuestro pueblo de Torre Pacheco, que siempre ha sido un pueblo donde sus vecinos han dado ejemplo de acogida, solidaridad y fraternidad».
Por ello, afirma que «como cristianos rechazamos y condenamos la violencia, venga de donde venga, y a la vez pedimos a las autoridades, locales, autonómicas y nacionales, que redoblen esfuerzos para que estas situaciones no se vuelvan a repetir».
Por su parte, el obispo de Cartagena, José Manuel Lorca Planes, que ha felicitado al párroco por su trabajo en el llamamiento a la paz, ha pedido a los vecinos de Torre Pacheco que sigan trabajando por lo que son y vivan como cristianos «buscando siempre la paz y evitando todo tipo de exaltación, para que recuperéis vuestra esencia». «Como los conflictos no ayudan a nadie le pido al Señor que nos conceda a todos la fuerza para ser testigos de la paz y del amor, y que incluso seamos testigos también del perdón», ha agregado
Trabajo por la integración
La Iglesia, consciente de que las migraciones son uno de los grandes retos de nuestro tiempo, especialmente en nuestro país, trabaja de manera incansable, siguiendo la propuesta del papa Francisco, para acoger, proteger, promover e integrar. Desde las Cáritas parroquiales hasta la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española.
Fernando Redondo, director del Departamento de Migraciones de la CEE, señala a ECCLESIA que «los datos y la realidad nos dicen que la gran mayoría de las personas migrantes están fuertemente arraigadas en España» y que «tenemos que reconocer que la presencia de personas migrantes están revitalizando, rejuveneciendo y animando la vida de muchas de nuestras parroquias y comunidades cristianas envejecidas y diezmadas».
Desde este departamento se han puesto en marcha una serie de iniciativas que buscan acoger e integrar a las personas migrantes. Entre estos proyectos destacan: la Mesa del Mundo Rural, para contribuir a la repoblación de pueblos y pequeñas comunidades cristianas poniendo en relación a familias migradas que quieran vivir en el ámbito rural con entidades que faciliten la revitalización de los pueblos; los corredores de Hospitalidad, que tienen como objetivo facilitar el traslado de jóvenes extutelados desde Canarias a otros lugares en la Península; el proyecto Hospitalidad Atlántica y la guía atlántica de hospitalidad, un proyecto en red con países de África noroccidental que pone en contacto a diócesis de origen, tránsito y llegada con el objetivo de apoyar, acompañar y acoger a las personas que migran por la llamada ruta atlántica; o la guía de recursos para migrantes, que elabora y actualiza el Departamento en colaboración con las delegaciones diocesanas para ofrecerlos a las personas en movilidad.
Xabier Gómez, obispo de Sant Feliu de Llobregat y miembro también del Departamento de Migraciones, que precisamente ha pasado el fin de semana en la isla de El Hierro, ha pedido que, como Iglesia, estemos siempre «al lado de la cultura del encuentro y del diálogo, protegiendo e integrando a las personas migradas y trabajando para que cualquier alternativa sea siempre mejor que la violencia».
Se refiere también a la quema de una mezquita en su diócesis, que ha condenado con un comunicado del obispado en el que recuerda las siguientes palabras del papa Francisco: «Cada uno de nosotros está llamado a ser artesano de la paz, uniendo y no dividiendo, extinguiendo el odio y no conservándolo, abriendo las puertas del diálogo y no levantando nuevos muros. Dialogar, encontrarnos para instaurar en el mundo la cultura del diálogo y el encuentro».








