La Biblioteca de Autores Cristianos acaba de publicar «Fieras y ganados, bendecid al Señor». Los animales en la Biblia, obra póstuma de Manuel Iglesias
Esta obra póstuma del gran exegeta bíblico Manuel Iglesias narra con un lenguaje cercano, casi oral, el papel que tienen algunos animales en la Sagrada Escritura. Un libro entretenido y fácil de leer que es ideal para este tiempo estivo.
El título toma prestado la invocación del cántico de Daniel, «Fieras y ganados, bendecid al Señor» (Dn 3, 81) llegándonos una obra tan curiosa como original. Lo que comenzó como reflexiones orales, ha sido cuidadosamente transcrito y editado para ofrecernos un verdadero encuentro por la fauna (y sus diversos significados) que habitan la Sagrada Escritura.
Con cada página el lector se introduce más profundamente en una especie de safari, un recorrido que va desde el camello hasta el mosquito, pasando por el lobo, el asno, o algunos más conocidos como son la serpiente o el cordero. Cada animal aparece aquí como si saliera al encuentro del lector para revelarle algo de Dios, algo del hombre, algo del camino de la fe.
¿Sabías que el nombre de “Deborah” significa abeja en hebreo? ¿O que el león aparece más de 50 veces en la Biblia? La BAC nos sorprende con esta obra de su línea popular, un libro divulgativo, que no pretende ser un tratado teológico, sino una lectura fresca, veraniega, didáctica y con cierto sabor espiritual. Pensada, quizás, para acompañar a esos momentos bajo la sombrilla, en un viaje en tren, o en el patio cuando baja el calor del día. Se puede leer de manera continua o yendo al capítulo en cuestión, sin prisa, dejando que cada animal y su simbolismo se asienten en el corazón como una semilla bíblica.
¿Quién no se ha sorprendido alguna vez con la humildad del asno que llevó a Cristo, o con la astucia de la serpiente en el Génesis? ¿O el cordero pascual, figura que tantas veces repetimos incluso en la misa?
Un regalo perfecto para quienes quieren leer algo sencillo pero cargado de sentido este verano. Un homenaje sencillo a la creación y, sobre todo, a un Dios que se vale de toda criatura para hablarnos al corazón.








