La oleada de incendios que afecta a varias provincias españolas ha obligado a evacuar a miles de personas. Seminarios, residencias y otras instalaciones gestionadas por la Iglesia se han convertido en refugio de emergencia para los afectados, en coordinación con autoridades y voluntarios.
En las últimas jornadas, el avance de las llamas arrasa miles de hectáreas en distintas comunidades, afectando a zonas rurales y núcleos de población. En Extremadura, Galicia y Castilla y León, el fuego obliga a desalojar viviendas, cortar carreteras y desplegar operativos de emergencias a gran escala. Ante la gravedad de la situación, varias diócesis han reaccionado de inmediato para ofrecer ayuda material y espiritual a los damnificados.
En la diócesis de Plasencia, los incendios avanzan por el norte de la provincia de Cáceres y obligan a numerosas familias a dejar sus casas de forma repentina. El seminario diocesano ha abierto sus puertas para alojar a varias decenas de evacuados. El obispo Ernesto Brotons ha visitado las instalaciones junto a la presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, y ha ofrecido la colaboración de la Iglesia para atender las necesidades básicas, desde alimentos hasta acompañamiento pastoral.
En la provincia de León, el fuego se extiende por zonas de La Cabrera y El Bierzo, y provoca desalojos en varios municipios. La diócesis de Astorga ha activado un plan de acogida con 136 camas en su seminario y otras 300 en el acuartelamiento Santocildes, en coordinación con Cruz Roja. Voluntarios diocesanos han colaborado en la distribución de comida, en la limpieza de espacios y en la atención a familias, mientras se mantiene la alerta por la cercanía de las llamas a varios núcleos habitados.
En Galicia, Ourense es una de las provincias más castigadas por el fuego, con frentes activos que calcinan extensas áreas forestales y afectan a viviendas dispersas. El obispo Leonardo Lemos ha expresado su cercanía a los afectados, en especial a los brigadistas heridos en las labores de extinción, y ha asegurado que la diócesis está preparada para ofrecer alojamiento y asistencia pastoral. Cáritas Ourense ha desplegado un dispositivo para distribuir alimentos, ropa y productos básicos en los puntos de acogida habilitados por la administración autonómica.
En la provincia de Zamora, los incendios próximos a la Sierra de la Culebra obligan a evacuar varios pueblos y ponen en riesgo zonas de alto valor ecológico. El obispo Fernando Valera ha pedido a las parroquias que coordinen la atención a las familias desplazadas, ofreciendo instalaciones diocesanas y vehículos para el traslado de personas mayores o con movilidad reducida. El prelado ha llamado a la oración por los fallecidos y ha reclamado reforzar las medidas de prevención para evitar que estas situaciones se repitan.
En la Comunidad de Madrid, el incendio de Tres Cantos obliga a desalojar viviendas y ha provocado la muerte de una persona. El cardenal José Cobo, ha expresado sus condolencias y ha agradecido la labor de los equipos de emergencias, pidiendo que “no falte el apoyo a quienes lo han perdido todo y a quienes se juegan la vida combatiendo las llamas”.
En paralelo, Cáritas y asociaciones parroquiales de distintas diócesis han lanzado recogidas de alimentos, agua y productos de higiene para enviarlos a los centros de evacuados. En muchas localidades, grupos de voluntarios, muchos de ellos vinculados a la Iglesia, han colaborado en la distribución de material, la preparación de comidas y el acompañamiento a personas mayores.
La coordinación entre diócesis, administraciones y entidades sociales ha permitido dar una respuesta rápida a una crisis que todavía no remite. Aunque el avance de los incendios sigue siendo imprevisible, las puertas abiertas de parroquias, seminarios y residencias se han convertido en un símbolo de refugio y solidaridad en medio de la devastación.








